Las celebraciones de fin de año en Bolivia comenzaron hoy cuando los descendientes de los pueblos originarios esperaban la llegada de 2009 con ritos tradicionales para la madre tierra y rituales de limpieza espiritual y energización.
Don Julián, quien tiene su caseta en la avenida Panorámica de El Alto, una ciudad próxima a La Paz, donde un porcentaje importante de sus pobladores son emigrantes del campo, explicó que se acostumbra a recibir al año nuevo occidental con una mesa ofrendada a la Pachamama, la madre tierra.
La ofrenda consiste en quemar en un brasero figuras simbólicas hechas a base de azúcar con las que se pretende atraer la fortuna desde la Pachamama, deidad que es reverenciada como la gran protectora y a quien los aymaras piden todo lo que necesitan.
"La huajtha (nombre de la ofrenda en lengua aymara, NDR) es como servir un plato de comida a la Pachamama, es preparado de varios elementos, varios misterios, que generalmente son de dulces", aseguró, mientras orgulloso y adusto se aprestaba a comenzar los rituales.
Una vez preparado el rito, explicó, se colocan las figuras de azúcar en un brasero y con la fragancia se aromatiza al cliente. "Hay que hacer pasar en un brasero. Hay que sahumar al cliente", contó.
Julián describió que hay personas que requieren de la preparación de una mesa de grandes dimensiones. En ese caso el trabajo se lo prepara en los achachilas (nombre que se les da a las cumbres y a los nevados).
"No sólo se hace acá, hay otros clientes que quieren algo más grande. Entonces se va a los achachilas", donde incluso se ofrendan animales vivos a la madre tierra, mientras el sacerdote ejecuta una serie de rituales para energizar al cliente.
Los sacerdotes aymaras ofrendan en las montañas desde llamas hasta alcohol, dulces, cerveza, hojas de coca e interminables oraciones para saciar el hambre y sed de la deidad.
Francisco Huanca, un vendedor de los productos para los rituales andinos, conocidos como chifleros, explicó que las figuras que vende, hechas de azúcar, simbolizan algo que desea la persona que quiere preparar una mesa.
Por ejemplo, si una persona desea realizar un viaje, las figuras son las de un camino y de un automóvil, y aquellos que quieren dinero pueden adquirir la figura de una mina con un letrero que dice "Mina de Oro", y en cuya puerta se aposta un diablo como custodio.
La figura del diablo o "tío" para los mineros bolivianos simboliza el deseo de atraer buena suerte, pero también se usan reproducciones de dólares o "la figurita de un banco", dijo Huanca.
Sin embargo, hay una figura que debe rescatarse en toda preparación, y es la del "Tata Santiago". "Santiago es para todo. Tata Santiago tiene poder. Para todo siempre va a acompañar con Santiago cualquier mesa; para trabajo, salud, amor, para todo es Santiago", aseguró.
Francisco Huanca contó que en estos días de año nuevo la gente también compra la figura de un sapo, en busca de la suerte "para parejas, más que todo matrimonio, para que a la pareja todo el año le vaya bien".
Los ritos se realizarán también mañana 1ro. de enero.
Los aymaras tienen un segundo festejo de iniciación de año, denominado Año Nuevo Aymara o retorno del sol, que es una celebración que coincide con el solsticio de invierno, en junio para el hemisferio sur.