La policía descartó hoy que la explosión que mató a cinco indígenas e hirió a más de 60 en un poblado del norte colombiano el 31 de diciembre, haya sido un atentado terrorista.
El general Orlando Páez, comandante operativo de la policía, dijo que tras realizar una visita al lugar de la explosión "puedo asegurar que fue un accidente producto de la imprudencia de algún poblador".
El 31 de diciembre, una granada explotó en el poblado de Atánquez en la ciudad de Valledupar, a unos 660 kilómetros al norte de Bogotá, en momentos en que más de 150 indígenas kankuamos participaban de una fiesta de fin de año.
Las autoridades señalaron inicialmente que se trató de un atentado, pero el general Páez, que visitó Atánquez ayer, dijo que por dos cuestiones se atrevía a plantear la hipótesis del accidente.
"Primero, porque afuera del sitio donde se realizaba el baile había un puesto de policía y con toda seguridad los agentes hubieran visto a la persona que lanzó la granada. Y segundo, porque en el sitio mismo de la explosión encontramos la espoleta (o seguro) de la granada", agregó.
Pero Nevid Carrillo, jefe del cabildo menor de la comunidad kankuama, aseguró que "aún es prematuro" concluir que se trató solo de un accidente y exigió una investigación seria.