Cuatro prefectos (gobernadores) opositores se unieron el martes a varias iglesias en una campaña de rechazo al proyecto constitucional que impulsa el Presidente Evo Morales y que será sometido a referendo el 25 de enero, informó una autoridad local.
Los gobernadores de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca asistieron a la "ceremonia religiosa" que se realizó el martes por la noche en la plaza mayor de la sureña ciudad de Sucre, 410 kilómetros al sur de La Paz.
"Invoco a nuestro Dios verdadero a que el pueblo boliviano reflexione y que nos dé fortaleza para seguir luchando contra el único enemigo que es la pobreza, la desigualdad; por eso pido para que podamos seguir en esta patria en este camino, que entremos en la senda del desarrollo, el bienestar y que nunca renunciemos a nuestras creencias", dijo el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas.
Mientras tanto, su colega del departamento de Tarija, Mario Cossio, mencionó que en el país hay mucha "incertidumbre y miedo", por eso pidió a Dios que el pueblo boliviano no pierda la fe y la confianza.
Poco antes, el ministro de Defensa Legal, Héctor Arce, criticó el actuar de los prefectos opositores y de la Iglesia católica.
"Hay que lamentar la acción de algunos miembros de la Iglesia católica, de la jerarquía católica, que no debería darse, que es muy diferente a la doctrina que profesa y debería desarrollar la fe católica", añadió el ministro.
Líderes católicos y evangélicos llamaron a votar en contra de la Constitución y ese acto fue respaldado por los prefectos.
El proyecto constitucional ya no reconoce preferencia por el catolicismo como lo hace la Constitución vigente y otorga un trato similar a todas las iglesias, incluyendo a las creencias espirituales autóctonas. También señala que el estado es independiente a la religión.
En tanto, Morales, principal impulsor del voto en favor del proyecto de Constitución, acordó impulsar las autonomías regionales con cinco gobernadores afines con quienes se reunió el lunes en La Paz. A esa cita rechazaron concurrir los líderes regionales opositores.
Morales se opuso inicialmente a las autonomías, lo que le ganó un amplio rechazo en cuatro regiones dominadas por sus rivales políticos. El proyecto constitucional que irá a voto incluye las autonomías, aunque no con las prerrogativas que exigen aquellos distritos.
En sus apariciones públicas Morales convoca a aprobar la Constitución con la que pretende "refundar Bolivia".
La oposición regional y política alienta el rechazo al texto, del que dice no representa el sentir de todos los bolivianos y su símbolo es una tela que recorre las ciudades recogiendo firmas con la que armará una camiseta gigante con la palabra "No".
El proyecto constitucional otorga más poder a los indígenas y campesinos, limita el latifundio y consolida las reformas estatistas de Morales, pero la oposición regional y política sospecha que el trasfondo es la reelección presidencial, algo que no permite la constitución vigente.
El texto reconoce 36 nacionalidades indígenas, pero los críticos aseguran que excluye a los mestizos, los cuales no se reconocen parte de una etnia y que son la mayoría del país.
Si el texto es aprobado como vaticinan las encuestas, habrá elecciones generales en diciembre del próximo año y Morales se perfila hasta ahora como el favorito ante la fragmentación de la oposición conservadora.