El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, confirmó hoy que tanto Moscú como Kiev se mostraron de acuerdo con que la Unión Europea (UE) despliegue observadores especiales para controlar la cantidad y el tránsito del gas enviado desde Rusia.
Barroso mostró un moderado optimismo tras una conversación telefónica con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y su homóloga ucraniana, Julia Timoshenko. "Si actúan como prometieron, no habrá problema para llegar a una solución", valoró.
"El suministro debe reanudarse de inmediato. En caso contrario, tenemos un verdadero problema", reclamó el portugués, añadiendo que "entonces tendremos que actuar".
La disputa entre Ucrania y Rusia se agravó hoy aun más cuando Moscú resolvió cortar también el suministro que enviaba a Europa Occidental a través de Ucrania argumentando que este país lo robaba para sus propios fines.
La medida dejó sin suministro a varios países de la UE y motivó el fuerte rechazo de diferentes instancias comunitarias.
Las palabras de Barroso se produjeron tras un encuentro en Praga con el primer ministro checo, Mirek Topolanek, cuyo país ocupa este semestre la presidencia rotativa de la UE. El político dijo que "Rusia reanudará los envíos cuando haya observadores en la zona".
El Mandatario adelantó que si el viernes sigue sin haber envíos de gas a Europa, el bloque convocará una reunión de emergencia de los 27 ministros de Energía para el lunes en Bruselas. "Para nosotros el viernes es el día crítico", señaló.
Topolanek confirmó también que el comisario de Energía comunitario, Andris Piebalgs, y el ministro de Energía checo, Martin Riman, se reunirán mañana jueves en Bruselas con Alexei Miller, director de la rusa Gazprom, y con Oleg Dubina, de la ucraniana Naftogaz.
Barroso aludió a la política energética de la UE y anunció que a largo plazo se reforzará la búsqueda de rutas alternativas a la rusa. Moscú, consideró, ha despertado dudas sobre su papel como "proveedor fiable de energía".
El jefe del Ejecutivo comunitario propuso destinar 5.000 millones de euros no asignados en el presupuesto de la UE a inversiones en la seguridad energética de Europa, la mejora de la red intraeuropea y el estímulo de energías renovables.