Jeb Bush, hermano menor del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declinó postularse al Senado por Florida y su decisión ya desató una gran disputa por el escaño.
La decisión del ex gobernador del estado de Florida frustró las esperanzas de los republicanos que buscaban un peso pesado y dejó el escenario listo para unas primarias caldeadas tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata.
Su posible candidatura había frenado las postulaciones de otros aspirantes al escaño, desde que el senador Mel Martínez, de origen cubano, anunció hace cinco semanas que lo abandonará en 2010.
Sin embargo, según el diario The Miami Herald, a los pocos minutos de que Bush hiciera el anuncio a través de un mensaje electrónico, los potenciales candidatos de ambos partidos comenzaron a recaudar fondos.
"La Florida es un campo abierto, y con toda franqueza no hubiera sido así si Jeb Bush se postulaba. La situación pasa de ser algo decidido a una campaña en la que cualquiera puede ganar", dijo el asesor demócrata Jeff García.
Martínez, por su parte, declaró que "Jeb hubiera sido un gran candidato y senador. La buena noticia es que los republicanos todavía tienen ventaja con un buen grupo de candidatos potenciales". Entre los candidatos republicanos en potencia están Bill McCollum, secretario de Justicia de la Florida; Marco Rubio, ex presidente de la Cámara estatal; Allan Bense, ex presidente de la Cámara estatal, y el representante federal Connie Mack.
Mientras que por los demócratas, Alex Sink, jefa de Finanzas del estado, es considerada la candidata con mayor opción y podría tener como contendientes al senador Dan Gelber y a los representantes federales Kendrick Meek, Ron Klein y Allen Boyd.
Sink también tiene la gobernación en la mira y de ausentarse en la carrera por el escaño en el Senado, dejaría el escenario sin un favorito claro.
El Presidente George W. Bush, y su padre, el ex presidente George H. W. Bush, habían alentado a Jeb a aspirar al cargo, pero el ex gobernador de Florida decidió continuar con su trabajo en el sector privado.
En la declaración en la que anunció su determinación, Bush afirmó que continuará presionando por la reforma al sistema de educación, que promueve la calificación de las escuelas sobre la base de los resultados académicos de los alumnos y la entrega de vales para que estudiantes de centros públicos en problemas puedan ir a instituciones privadas.
Bush también exhortó al Partido Republicano a concentrarse "en los principios conservadores clave" y envió un mensaje a la oposición.
"Tenemos que elevar el nivel del debate para que refleje el deseo de cambio y bipartidismo del pueblo estadounidense, confirmado en la histórica elección de noviembre", dijo Bush, quien agregó que "el presidente electo Obama dirigió una campaña magnífica" y que está orgulloso de que sea su presidente.