Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan concluyó que mantener cursos con un número reducido de alumnos por varios años consecutivos de escolaridad sería la clave para que éstos triunfen posteriormente en la escuela.
La investigación realizada por Spyros Konstantopoulos, profesor asociado de educación de esta casa de estudios, es la primera que analiza los efectos que tendría el tamaño de un curso, visto en todos los ciclos educativos, y en un periodo sostenido en el tiempo.
Una de las principales conclusiones del estudio es que los cursos de entre 13 y 17 alumnos deberían conservarse por varios años consecutivos para posteriormente poder cosechar los frutos de la metodología.
Según él, los que plantean que sólo es necesario reducir el número de alumnos en los cursos preescolares y los primeros años de la básica estarían equivocados. Konstantopoulos sugiere que para lograr buenos resultados a futuro, es necesario que los cursos se mantengan con un número pequeño de alumnos por varios años consecutivos, ya que es este sistema el que especialmente beneficiaría a los alumnos más débiles de la clase.
Para llevar a cabo esta investigación se analizaron las consecuencias del tamaño de los cursos en más de 11 mil estudiantes de educación básica. Los resultados arrojaron que quienes habían estado en cursos pequeños desde preescolar hasta tercero básico obtenían mayores puntajes en los exámenes realizados entre cuarto y octavo básico que quienes habían permanecido en cursos con una mayor cantidad de alumnos en su inicio escolar.
Otro de los descubrimientos que trajo consigo el estudio fue que si bien todos los alumnos del curso se beneficiaban de compartir la sala de clases con menos estudiantes, los que más se ven favorecidos con el sistema son quienes presentan un rendimiento más bajo que el de sus pares. Según Konstantopoulos la brecha entre los alumnos con mejores notas y los que presentan calificaciones más bajas, se acorta principalmente en las áreas de ciencia, lectura y matemáticas.