El cardenal Francisco Javier Errázuriz destacó el trabajo del Gobierno, Fuerzas Armadas, voluntarios y las iglesias en el marco de las consecuencias del terremoto que azotó a siete regiones del país a las 3.34 horas del sábado.
"Debemos levantarnos como un país solidario", dijo el arzobispo de Santiago, agregando que "nos han impactado las imágenes de tantos chilenos que perdieron familiares y amigos, que no quedo nada de su casa o que lograron ponerse a salvo con tanto esfuerzo".
Respecto a la ayuda que se despliega para la zonas más afectadas por el sismo (8,5 Richter) y posterior maremoto, el religioso dijo que "si bien hay víctimas cercanas que esperan nuestra ayuda, también a cientos de kilómetros podemos sentir una gran impotencia, porque no sabemos cómo ayudarlas", dijo en relación a los damnificados que se encuentran en la Región del Maule y del Biobío.
Concepción, parte de Talca, Constitución, Dichato y otras localidades de ambas zonas quedaron en el suelo o inundadas por la catástrofe. La Región del Maule registra el mayor número de fallecidos, con una cifra cercana a las 600 personas.
La ayuda desplegada por el gobierno comenzó a llegar a la zona, pero la gestión ha recibido críticas por la supuesta demora. El domingo por la mañana, el panorama empeoró con los saqueos que iniciaron en la capital de la VIII región, y que luego se extendieron a las localidades aledañas, a Talca y a Santiago.
"Dios nos regaló un hermoso país; estamos orgullos de ser chilenos y hemos optado por seguir viviendo en nuestra patria (…) pero no podemos olvidarnos: vivimos en un país en el cual la tierra se mueve, pocas veces, pero con furia, lo mismo nuestro mar y nuestros volcanes nevados", recordó Errázuriz.