Pretende ser un espectáculo único y nunca antes visto. Apenas se dé la alerta amarilla, los mejores surfistas de olas gigantes del mundo se reunirán en torno a los acantilados de Punta de Lobos, en Pichilemu (VI Región), para esperar pacientemente la llegada de la gran ola y poder correrla en toda su extensión.
Se trata de una nueva versión del Quiksilver Ceremonial Punta de Lobos, evento que se extenderá por dos meses -entre el 1 de abril y el 31 de mayo- y que reunirá a los 24 mejores exponentes del surf (14 de ellos extranjeros) para correr grandes olas.
De esta manera se dará inicio al tour de olas gigantes del 2010-2011, que está formado por cinco eventos y que recorrerá las playas de Chile, Perú, Estados Unidos y México.
Sebastián Morales, gerente comercial de Quiksilver, dijo que para este año esperan que la corriente de El Niño y las condiciones marítimas que se dan durante estos meses permitan que las olas "superen los nueve metros que conseguimos el año pasado, en un evento sin precedentes en la historia del surf nacional y latinoamericano".
Entre los participantes internacionales se encuentran: Greg Long, campeón 2009 del Quiksilver Eddie Aikau, Hawai; Grant "Twiggy" Baker, quien ganó el evento del año pasado, y Mark Healey, campeón 2010 del Todos Santos, México.
"Todos los que participan de este campeonato tienen el más alto nivel competitivo. Son los mejores surfistas del mundo de ola grande, nominados a los XXL Awards, la premiación más importante en el mundo del surf", comenta Morales.
A ellos se sumará el dueño de casa, Ramón Navarro (30), quien en diciembre pasado ganó la Master Drop, la ola "infernal" de más de 10 metros de altura en Hawai, y los competidores nacionales Cristián Merello y Diego Medina.
"En esta ocasión habrá mejores corredores y por el tiempo de duración -dos meses- podremos esperar olas más grandes", afirma Navarro.
Agrega que piensa obtener un buen resultado. "Me siento súper preparado, estoy en mi ola y en mi casa, pero todo dependerá del mar".
El campeonato contará con una torre de observación, carpas, seguridad y un equipo de grabación que registrará a los surfistas mientras corran las olas.
RECONSTRUCCIÓN
Pero no será lo único. El campeonato tendrá en esta oportunidad un carácter especial, pues los surfistas donarán parte de sus premios para ir en ayuda de la reconstrucción de Pichilemu, ciudad que se vio devastada por el terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero.
"Ramoneta" Navarro cuenta que la mitad de los US$ 30 mil en premios serán donados para los pescadores de la zona que perdieron sus lanchas e instrumentos para trabajar.
"Además de surfear podremos ayudar a que la gente le tome confianza al mar, porque es distinto un tsunami a correr olas grandes. La gente aprenderá a conocer el mar y respetarlo", afirma Navarro.