La tradición del Viejito Pascuero no ha variado durante los años. El mítico personaje de barba blanca, traje rojo y botas negras, ataviado para el soportar un invierno septentrional, igual hace su aparición en un Chile, que en su zona central bordea los 30 grados de temperatura en esas fechas.
El calor no es excusa, y así lo demuestran los años de experiencia de los Viejitos Pascueros nacionales que con profesionalismo y devoción, cada año se ponen sus mejores trajes y salen durante la noche de navidad (y días previos) a llenar de magia las festividades infantiles.
El semanario Ctrl+Z trae en su última edición la historia de tres hombres que reviven la magia cada año y, de paso, se ganan la vida durante diciembre. Los Hombres de rojo son Sergio Jeréz, en Concón, Esteban Vidal, “el Viejito empresario”, y Luis Alberto Lagos, desde el paradero 29 de Vicuña Mackenna.
Sergio Jeréz trabaja como Santa Claus desde el 2002 y su parecido, que incluye una barba real y profusa, lo ha llevado a interpretar al clásico personaje en un par de comerciales de televisión. Su señora le hace los trajes y durante el 24 y 25 de diciembre visita unas 15 casas. “Durante el año no hecho de menos el disfraz, no rallo la papa tampoco, pero me gusta porque los niños son felices y si tuviera plata lo haría gratis”, comenta en Ctrl+Z.
Esteban Vidal lleva 11 años en el oficio. También de barba natural, desde junio se la cuida con esmero para que huela a canela y jengibre. Empresario del mundo del entretenimiento, organiza desde cumpleaños hasta despedidas de soltero, pero en diciembre el tema principal es navidad. Con un show muy preparado, un duende llega primero a preparar el trono donde el sonriente personaje tomará posición para entregar los regalos a los pequeños invitados.
Finalmente está Luis Lagos, quien cumplió una década de Pascuero. Con computador en mano, agenda junto a su familia los múltiples eventos a los cuales asistir en estas fechas. De facciones distintas al nórdico personaje, se las ingenia con maquillaje, barbas falsas, de muy buena calidad, panza y todo lo correspondiente, para representar con total éxito al Viejo Pascuero, al punto que ni sus hijas pequeñas lo han podido reconocer. Lagos tiene todo tipo de historias graciosas, una vez le tocó representar al Viejito Pascuero en una fiesta de adultos, ocasión que llegó con guayabera, chalas, lentes de sol, un puro y un trago. Con monólogo incluido, fue todo un suceso. En otra, llegó en helicóptero.
Los tres pascueros tienen en común reglas básicas; una presentación impecable, una higiene a prueba de trineos, y el respeto y cariño por los niños y sus fantasías. Un trabajo diferente que, sin duda, requiere de una gran cuota de amor por lo que se hace.