La ministra del Sernam, Laura Albornoz, inauguró hoy en Madrid el Seminario “Mujer e independencias iberoamericanas” cuyo objetivo fue analizar la presencia de la mujer en el proceso de la independencia en Iberoamérica.
Al acto, organizado por Casa de América, asistió la ministra de la Igualdad de España, Bibiana Aido, el ex presidente español Felipe González, además de la diputada socialista de Chile, Isabel Allende, entre otras autoridades.
En la ocasión, la ministra señaló que actualmente “las mujeres no queremos seguir siendo la mitad ignorada, invisible, porque eso no le sirve a las generaciones venideras, ni a la actual, que debe mejorar las sociedades para aquellas”.
Laura Albornoz, asimismo, recalcó que “las mujeres han sido en todo el mundo, la mitad ignorada por la historia”. Recordó la lucha por la independencia que dieron las mujeres y agregó que “desde la chilena Guacolda hasta Micaela Bastidas, del Perú, estuvieron en primera línea de combate”.
Posteriormente, dijo que la vocación igualitaria de las mujeres era “transmitida de generación en generación de mujeres por 10, 50 y 100 años, desembocando en las primeras ideas y luchas por el sufragio, las que se replegaban y resurgían cuantas veces fuera necesario, hasta que la magnitud de las presiones obligó a gobernantes y legisladores a implantar el derecho a voto femenino, primero restringido y años después en la forma de sufragio universal”.
LA LUCHA DE LAS MUJERES CHILENAS
La ministra sostuvo que las mujeres chilenas se destacaron ya que, después del 11 de septiembre de 1973 fueron las “primeras en marchar contra las violaciones de los derechos humanos y en generar redes para la subsistencia económica”.
Laura Albornoz dijo que en democracia se instaló en el programa de la Concertación la idea de instaurar un Servicio Nacional de la Mujer, que fue creado con rango de ministerio durante el gobierno de Patricio Aylwin.
Finalmente destacó el triunfo de la primera mujer presidenta en Chile. “Michelle Bachelet gana las elecciones con gran votación, llenando de emoción las calles del país, en un hecho inédito. Miles de mujeres brotaron en cada rincón cruzándose bandas presidenciales en sus pechos, sintiéndose que ahora sí, iban a estar incluídas en la preocupación del Estado”.