Claudio Soza escuchó ayer atentamente cada palabra del fiscal Vinko Fodich, cuando argumentaba los motivos que llevaron a la fiscalía a imputarle erróneamente el doble homicidio de su primo Francisco Zamorano y su pareja de éste, Héctor Arévalo. El crimen ocurrió el pasado 23 de abril en la casa que compartían en la calle Infante de Providencia.
Tras ser declarado inocente y estando en compañía de su familia, Soza dijo por escrito a La Tercera que sintió "mucha tranquilidad, y queda claro mi absoluta inocencia". Respecto de si se sentía satisfecho con las explicaciones de la fiscalía por haberlo imputado erróneamente, indicó: "Si esto sirve como lección para que no se cometa este error de nuevo con una persona inocente, sí, y que esta injusticia nunca más se repita. Pero todo esto fue un error de la fiscalía y se pudo haber evitado".
En la audiencia de ayer el abogado de Claudio Soza, Nurieldín Hermosilla, indicó que su defendido recibió a Francisco Zamorano como a un "refugiado" en su casa cuando se separó de María del Pilar Pérez. Dijo, además, que los primos tenían muy buena relación y que incluso celebraban juntos sus cumpleaños.
Soza, quien vive con su hija tras dejar la casa donde ocurrió el doble homicidio, agregó que este proceso fue "una tragedia para mi y toda mi familia, fue demasiado tiempo el transcurrido, lo que trajo mucho dolor y angustia en mi familia". Además, dijo que espera que "todo esto se aclare pronto y se llegue a la verdad, para la tranquilidad de nosotros y el descanso de mi primo Pelayo".
Soza alcanzó a estar detenido 15 días y para lograr la libertad tuvo que pagar $ 15 millones, además debía firmar diariamente en la 19 Comisaría de Carabineros de Providencia. Nunca faltó al compromiso.