Representantes del Consejo de Defensa del Estado (CDE), junto a personal del SAG, la Conama y del Servicio de Salud de la Región de O'Higgins realizaron una visita inspectiva que tiene por objetivo determinar el origen de la contaminación de las aguas en el Lago Rapel.
Gran parte del embalse se encuentra cubierto por una microalga llamada cianobacteria, la que ha provocado malos olores y perjuicios a los empresarios turísticos aledaños al lago producto de que la disminución de visitantes.
Héctor González, director regional de la Conama explicó que las investigaciones determinaron que "es una fuerte asolación de algas", por lo que técnicamente no se habla de contaminación, sino de un proceso denominado eutrofización.
Esto significa que el agua se enriquece de oxígeno, provocando un aumento de plantas acuáticas, se transforma en una zona pantanosa y, en última instancia, se vuelve un terreno seco.
"La causal que hace que esta alga explote con tanta fuerza, tanto el año pasado en tres bahías como este año en el sector de la cubeta Alhué es lo que las investigaciones tienen que determinar", dijo González.
Según informó radio Cooperativa, el gobierno regional comenzó a trabajar hace siete meses en el tema y aun están intentando identificar el origen del problema, a pesar de que parlamentarios insisten en la responsabilidad de algunas faenadoras de cerdos.