En la detallada reconstrucción de los últimos días y horas que vivió el asesinado empresario Mauricio Saba Aracena (43) están concentrados los fiscales del Ministerio Público y efectivos de Investigaciones, con la finalidad de obtener una pista concreta del autor del crimen. El ejecutivo, principal controlador del grupo textil Texsa, desapareció el lunes 29 de diciembre cuando se dirigía a Pichilemu a comprar una moto, pero el pasado jueves fue hallado sin vida, con cuatro tiros.
El sábado 6 de diciembre, el mismo día en que apareció publicado el aviso de venta, el empresario tomó contacto telefónico con el supuesto dueño de la moto enduro, el que aún no ha sido identificado por la policía (ver siguiente página). El vendedor le aseguró que era un modelo 2009 y que su precio estaba bastante bajo: $4,5 millones, $ 1,3 millón más barata que precio de mercado.
Interesado por adquirirla, el empresario contactó a un colaborador experto en motos. Le pidió llamar al vendedor para verificar las especificaciones técnicas. Según trascendió, el supuesto dueño del vehículo era muy entendido en motos y con cierto nivel de educación.
En los días posteriores, Saba continuó manteniendo el contacto telefónico con el vendedor. Según revelaron familiares del empresario, el sospechoso relató que había importado dos motos para sus hijos, pero que le había surgido la posibilidad de comprar un terreno en el campo en Pichilemu y necesitaba venderlas para contar con efectivo.
El viernes 26, el empresario junto a su familia viajó a Morrillos (IV Región). Regresó el domingo a Santiago para participar en reuniones y finiquitar la compra.
EL TRAYECTO
Mauricio Saba llegó a su oficina, en la comuna de Estación Central, el lunes 29 a las 8.oo horas y trabajó en planificación de una reunión con ejecutivos para el día martes.
Las pericias practicadas arrojan que esa mañana llamó al supuesto vendedor en cuatro oportunidades: a las 9.04 am, a las 9.12 am. y después a las 10. Más tarde, a las 11.30 se produce el último contacto. El empresario abandonó su oficina y se dirigió hacia la ciudad de Pichilemu en una camioneta Fiat Strada.
Dos horas más tarde, a las 13.40 horas, ingresó a una sucursal bancaria en la ciudad de Santa Cruz, desde donde gira $ 4,5 millones, para finiquitar la transacción. Su permanencia en la sucursal está registrada por una cámara de seguridad. Siempre se vio solo. En el lugar conversó con uno de los cajeros, quien ya fue interrogado y habría relatado que le recomendó no cargar tanto efectivo consigo.
A las 15.30 horas se comunicó por celular con su hermano Eduardo. Le dijo que estaba en medio del trámite de la moto y que pronto volvería a Santiago. Este llamado se realizó en el sector de San José de Marchihue, en la Sexta Región, y es la última comunicación que tuvo con sus familiares. Como no llega a Santiago, la noche del lunes sus parientes se alarman.
Para el martes 30, a las 9 de la mañana, estaba programada una reunión importante en la empresa Texsa. La idea era planificar la reestructuración de la firma y estaban citados los gerentes. Cuando Mauricio no llegó, su hermano se preocupó aún más y de inmediato pidió a todos los ejecutivos colaborar llamando a todas partes para saber qué había pasado. A las 11 horas, Eduardo Saba se trasladó a Pichilemu.
En Santiago se presentó una denuncia y comenzó el operativo de búsqueda de Mauricio Saba en la Sexta Región. El jueves a las 14.00 arroja los primeros resultados. Su cuerpo es hallado con cuatro disparos. Ayer, Eduardo Saba, hermano de la víctima, señaló que su hermano sufrió "una trampa bien planeada".