Aprovechando las bajas temperaturas que marcaba el termómetro en la localidad boliviana de Tambo Quemado, unos 200 agentes de la policía boliviana despejaron esta madrugada la carretera internacional Arica - La Paz que une al país altiplánico con puertos chilenos luego de que fuera bloqueada por camioneros y comerciantes en rechazo a una medida del gobierno de Evo Morales que prohíbe la importación de vehículos usados.
El tráfico por esa vía por donde circula gran parte del comercio internacional boliviano estaba interrumpido con piedras, escombros y camiones de alto tonelaje, pero fue rehabilitada por dicho contingente policial que despejó la zona. Los efectivos aún permanece en el lugar para evitar futuras manifestaciones.
“Esta mañana no hemos encontrado a ninguna persona sobre la carretera, seguramente, porque era muy temprano y a causa del intenso frío que existe en el lugar. Esto hemos aprovechado para despejar la carretera. El personal va permanecer en el lugar para impedir intentos de bloqueos que pueda existir en el lugar en el curso del día”, expresó el comandante departamental de la Policía de La Paz, coronel Raúl Mantilla.
La protesta tiene el respaldo de los camioneros de Chile, donde este comercio mueve millones de dólares y produce miles de empleos. Así, decenas de camioneros de ese país se encuentran varados en la zona fronteriza y sus dirigentes señalan que no pueden regresar porque deben cuidar sus vehículos.
El viceministro de Transportes, José Kin, afirmó hoy que el gobierno no derogará la medida. Mientras que el dirigente Alberto Galindo dijo que las protestas “se masificarán” si el gobierno no atiende su pedido para ingresar unos 3.000 vehículos que estaban en tránsito a Bolivia cuando salió la norma en diciembre.
En tanto, en La Paz unos 50 manifestantes protestaron el martes en una avenida céntrica reclamando la derogatoria de la medida que prohíbe la importación de autos con una antigüedad mayor a cinco años.
El mandatario paceño Evo Morales puso en vigor el veto ante el descontrolado crecimiento del parque automotor, pero también para frenar el creciente consumo de combustible que ha rebasado la producción. La medida busca también controlar la contaminación en las ciudades.