La semana pasada el mar de Calbuco fue el mejor testigo de la masiva fuga de salmones de las empresas Mainstream y Aguas Claras, lo que ha provocado alarma en las autoridades por el daño ecológico que este hecho puede causar.
Son alrededor de 190 mil salmones y 500 mil truchas las que se han escapado desde sus jaulas en Calbuco y Hualaihué, lo que ha dado paso a la rápida recaptura.
Sin embargo, lo que más apremia en estos momentos es tratar de evitar el daño al ecosistema, dado el agresivo comportamiento de los salmónidos.
El experto en ictiopatología de la Universidad Austral, Ricardo Enríquez, señaló a latercera.com, que el mayor problema que se puede producir por este masivo escape es la competencia por el alimento entre los animales de la misma especie.
“El comportamiento de las truchas es bastante agresivo en el ambiente natural, son depredadores, igual que los salmónidos, son carnívoros, pero el otro problema es la posibilidad de reproducirse con los animales silvestrados (que viven en ambiente natural), el problema de eso es la contaminación genética, es decir, disminuye la variabilidad genética de la población”, sostuvo Enríquez.
En tanto, el experto explicó que del total de la biomasa que huyó, “no todos van a morirse porque no saben cazar, ya que algunos van a agregarse a los cardúmes silvestrados y buscarán alimento al que están acostumbrados, las recapturas son fáciles por eso, porque no se van muy lejos”.
DESCARTAN MALA ALIMENTACION DE SALMONES
En tanto, Enríquez descartó de plano que las empresas salmoneras alimenten con hormonas a los animales, para hacerlos crecer más de lo normal.
“Si le dieran hormonas no se podrían vender en el mercado exterior, aquí las normas son muy exigentes, incluso más que con las carnes de pollo”, dijo, agregando los alimentan con proteínas, vitaminas, lípidos y una sustancia de origen natural, la cual le da el color anaranjado al salmón.
En tanto, cualquier bacteria que adquiera el animal no afecta al ser humano a la hora de consumirlo, ya que la temperatura los mata, lo mismo que ocurre con el conocido virus ISA.