El gobierno de Australia confirmó esta mañana su completo apoyo a la candidatura para ser sede del Mundial de fútbol de 2018, que se traduciría en una campaña que costaría cerca de treinta millones de dólares.
Así lo confirmó a través de un comunicado el primer ministro Kevin Rudd, quien señaló que el Gobierno trabajará estrechamente con la Federación de Fútbol de Australia (FFA) para tener las mejores opciones de acoger el campeonato.
"Esto es un claro mensaje al mundo del fútbol de que las intenciones de Australia de acoger la Copa del Mundo de 2018 son serias", especificó Ruud.
Hasta el momento, Bélgica y Holanda han anunciado que preparan una candidatura conjunta, mientras que España, Inglaterra, Estados Unidos y México han mostrado su interés.
Frank Lowy, presidente del fútbol australiano, aseguró que "no es un sueño imposible" y que aunque entiende el poderío europeo es optimista.