Boca Juniors se proclamó hoy campeón del torneo Apertura 2008 del fútbol argentino por diferencia de goles sobre Tigre, que no alcanzó su objetivo por una ajustada victoria 1-0, cuando necesitaba otro tanto para obtener el primer campeonato de su historia.
El tanto lo marcó Leandro Lazzaro (68') en un partido en el que Boca Juniors empezó bien y terminó apurado y con diez jugadores por al expulsión del delantero Rodrigo Palacio sobre el final por cometer una falta y protestar un fallo del árbitro Sergio Pezzotta.
Tras un calendario de 19 jornadas Boca Juniors necesitó dos partidos más para alcanzar el 29º título de Liga de su centenaria historia. En ellos superó a San Lorenzo (3-1) y hoy le alcanzó con la diferencia goleadora alcanzada en ese encuentro.
Pese a que con una derrota por la mínima los boquenses obtenían el campeonato, tomaron la iniciativa con un juego abierto impulsado por el lateral paraguayo Claudio Morel y Jesús Dátolo desde la izquierda, respaldados en el centro por Sebastián Battaglia.
Pero Tigre dio la cara, superó como pudo algunas oportunidades de Boca cerca de su área, aprovechó las imprecisiones del bloque ofensivo de los "xeneizes" y buscó responder a través del volante Martín Morel, aunque no funcionaba la conexión de éste con los puntas Lazzaro y Luna.
El despliegue físico de Tigre y su necesidad de ganar por dos goles de diferencia tuvieron durante varios minutos complicado a los dirigidos de Carlos Ischia, quienes se vieron obligados a cometer reiteradas faltas cerca de su portero Javier García, lo que se convirtió en el principal recurso del modesto equipo del norte bonaerense.
Tigre tenía las mayores responsabilidades en los segundos 45 minutos y por eso mantuvo la presión sobre un rival cómodo con el resultado. Esa presión, sin embargo, dio frutos a los 68 minutos con un centro que el meta boquense García debió controlar pero dejó pasar para que apareciera Leandro Lazzaro a conectar y abrir la cuenta.
Inmediatamente el entrenador Carlos Ischia dispuso que saliera al campo el portero Josué Ayala, que debutó por el infortunado García, quien jugó lesionado durante todo el segundo tiempo.
Boca, con problemas para hacerse del balón y organizarse, enfrió el partido, aguantó el entusiasmo de Tigre con dos líneas de cuatro jugadores y se arriesgó lo menos posible hasta la celebración por el título conseguido.
Los nervios casi se comen al equipo de Ischia, que se quedó con diez jugadores a los 91 minutos por la expulsión del delantero Rodrigo Palacio.
Así finalizó el encuentro, con Boca Juniors alcanzando su 29º estrella aún con un derrota y una brillante campaña de Tigre, que derrotó dos veces a los "xeneizes" durante el torneo: 3-2 en la fase regular y 1-0 esta noche.