"PIMP": el art decó y Britney Spears. Madonna en un trono con forma de "M". Candy shop es el primer tema y ya hay una tropa de bailarines saltando. La fiesta comienza con una animación 3D y es el segmento del art decó, de la estética de los años 20 y la cantante sale arriba de un Rolls Royce blanco que avanza por la tarima y empieza a girar con Beat goes on y Kanye West aparece en pantalla para un dueto virtual. También sale Britney Spears atrapada en un ascensor para Human nature y una versión electrificada y electrizante de Vogue.
"OLD SCHOOL": dentro del groove. Nueva York en los 80. Graffitis e imágenes del subte. Su estética casi infantil es la que ilumina una notable versión de Into the groove. Madonna al caño y al lado de un DJ mientras suena Borderline, con la diva haciendo coreografías que simulan movimientos de marionetas. En She's not me aparecen cuatro modelos personificando distintas épocas de la diva. Madonna besa a una de ellas y termina con Music, con un beat más acentuado que el del disco, y Rain, mientras se filtra por los parlantes Here comes the rain again, de Eurythmics.
"GYPSY": carnaval gitano. Aquí se ocupa la pantalla tubular. La que baja desde el cielo y cubre a Madonna cantando Devil wouldn't recognize me arriba de un piano. Ella se saca una capa negra y aparece una escenografía tabernera. Llega el flamenco con Spanish lesson, la guitarra al hombro con Miles away y el grupo ucraniano Kolpakov trio para una desatada versión de La isla bonita. Salen dos temas tradicionales -Lela pala tute, Doli doli- y la diva retoma para You must love me con imágenes de Evita. El final es con proyecciones de Luther King y Obama, mientras se escucha Get stupid. Madonna política, aunque sea un gesto de manual.
"RAVE" mística y discotequera. Timbaland en las pantallas en el rapeo inicial de 4 minutes. Viene Like a prayer, más electrónica, menos ochentera, con mensajes de la Torah, la Biblia y el Talmud. Se detiene para pedir una canción a la gente: un gesto insinuado porque es el beat de Like a virgin el que suena de fondo. El tema a capella, en un contraste tremendo para el final: Ray of Light, Hung up y Give it 2 me. Madonna termina en el suelo, bailando con imágenes de tablas de ajedrez, parlantes gigantes y estética discotequera. Se apagan las luces y el mensaje es imperativo: "Game over". Holiday suena de fondo y no hay bis. Madonna es la dueña de la fiesta y la que apaga la luz.