Los fans más acérrimos de Madonna deberán hacerse el ánimo ante las restricciones de los dos shows que la cantante hará en Chile: no se permitirá que se instalen carpas en los alrededores del Estadio Nacional en las horas previas a los conciertos, el ingreso tendrá un detector de metales, se prohibirá ir con cámaras de videos y fotográficas profesionales, tampoco se podrá entrar con alimentos o botellas y las 36 puertas de acceso se abrirán a las 17 horas.
Ayer el intendente de Santiago, Igor Garafulic, junto al general de Carabineros Raúl Arellano y el director ejecutivo de T4F, Francisco Goñi -la productora a cargo del show-, dieron a conocer, a través de una conferencia de prensa, el plan de contingencia para los eventos del miércoles y jueves. Se espera que asistan 75.000 personas cada noche y las jornadas contarán con 500 guardias de seguridad y 650 efectivos de Carabineros.
Las vías de acceso al principal coliseo deportivo del país serán por Avenida Grecia y calle Marathon y sólo el público con ticket en la mano entrará en ese perímetro. Los desvíos de tránsitos se realizarán a partir de las 15 horas y la productora instalará servicios higiénicos afuera del estadio. Para evitar que la gente se quede sin locomoción, los organizadores están en coordinación con el Ministerio de Transportes para aumentar la frecuencia de los buses Transantiago correspondientes a los troncales 1, 2 y 5.
La llegada de Madonna a Santiago, junto a sus tres hijos, está prevista inicialmente para mañana, luego de que esta noche realice el último de sus cuatro shows en Buenos Aires.
Los conciertos de la diva en la capital se iniciarán a las 20 horas, cuando salga al escenario el telonero, Paul Oakenfold, mientras que la intérprete de Like a prayer - que tiene reservas para alojar en el hotel Hyatt- iniciará su espectáculo de casi dos horas a las 21.30.