Suena descabellado planear la gira de un disco que ni siquiera ha salido a la calle, pero así son los tiempos que dominan la agenda de la banda más popular del planeta: delirantes, a muchos meses plazo, con ambiciones globales.
No line on the horizon, el título número 12 en la carrera de U2 (Dublín, 1976), ese que demoraron cuatro años en grabar y que recién aparecerá el 2 de marzo en tiendas de Europa y Estados Unidos, será presentado en un extenso tour mundial que ya tiene un desembarco asegurado en Sudamérica y Santiago de Chile.
Tal como lo hicieron en marzo de 1998 y febrero de 2006, el grupo de Bono debería estar aterrizando en Pudahuel en octubre de 2010 para presentar en suelo chileno esta última colección de canciones supervisada por Brian Eno y Daniel Lanois y de la que ya se han filtrado probables títulos como Moment of surrender, Get yout boots on y Unknown caller.
Los planes son concretos y fueron enseñados recientemente en Santiago por los ejecutivos de Live Nation, la firma estadounidense que maneja la agenda de conciertos de gente como Madonna y U2, entre muchos otros artistas. Allí se adelantó el tramo sudamericano de una rueda de conciertos por la región que también sumará presentaciones en México, Brasil y Argentina.
La productora que estuvo involucrada en los recientes shows de la "chica material" en Santiago (Time 4 fun), también coordinará el tercer desembarco de U2 al país y anticipa que el plan es traer el espectáculo aún intitulado al Estadio Nacional, el único escenario habilitado en Chile para albergar a los fanáticos del grupo en Santiago de acuerdo al registro histórico de su convocatoria en Chile: 60 mil personas en la escala local del PopMart tour el 11 de febrero de 1998 y 77 mil en el Vertigo tour que recaló en Santiago el 26 de febrero de 2006.
La piedra de tope es la misma de los últimos grandes espectáculos que han llegado al país: la disponibilidad del Estadio Nacional y la imposibilidad de agendar recitales cuando hay torneo nacional o eliminatorias mundialistas. Según los cálculos de los productores de espectáculos, el último trimestre del 2010 asoma despejado para la llegada de U2, así como para la de Coldplay.
Mientras, el grupo termina lo que a fin de cuentas justificará la decisión de salir a la carretera. En noviembre pasado, el guitarrista The Edge confirmó en una entrevista a la revista británica Mojo que febrero es el plazo final para la mezcla del disco y que el proceso estará a cargo del productor británico Steve Lillywhite, histórico colaborador de los irlandeses.