En 2003 Oscar Garcés se hizo conocido cuando compitió con Alvaro Ballero en la final de Protagonistas de la fama, el primer reality show de la televisión chilena y que emitió Canal 13. Ballero ganó pero le cedió el premio, que consistía en actuar en el área dramática de la estación católica. El joven se incorporó con un pequeño papel a Machos. Luego emigró a Mega, participando en miniseries juveniles como Sueños Urbanos y Porky te amo. Después desapareció de pantalla. Se fue a México y hoy es actor de Televisa, el gigante mexicano de las teleseries. Aunque hubo un tiempo en que Garcés lo pasó mal.
Hace un año y medio decidió radicarse en México. Pero luego de cuatro meses allá se vio sin esperanza ni dinero. "Me estaba yendo muy mal. Había hecho muchos casting y no conseguía trabajo, principalmente por mi acento. Me decían que sólo podría actuar si es que salía un personaje que fuera chileno", reconoce ahora el actor a La Tercera desde la capital azteca. Y como última opción le pidió ayuda a Roberto Vander, que vive en ese país. El protagonista de historias como Semidiós (1988) le dio los números telefónicos de algunos productores y fue así como llegó a postular al CEA, Centro de Estudios Artísticos de Televisa. Garcés quedó entre los 12 seleccionados de un total de 22 mil aspirantes a la escuela de talentos de la televisora.
Entonces empezó a hablar como mexicano y bajó varios kilos, que son algunos de los requerimientos del riguroso ritmo de trabajo del CEA, donde estudia gracias a una beca de excelencia que le otorgó Televisa. Y esto, unido a sus cualidades sobre el escenario, llevaron a que el ex "chico reality" cumpliera su meta: acaba de firmar contrato hasta diciembre de 2009 con la estación y en marzo comenzará las grabaciones de su primera telenovela. "No le he tomado el peso a lo que me está pasando, vivo el minuto a minuto", reconoce sobre la oportunidad de entrar en uno de los mercados más influyentes de Latinoamérica.
Además, como parte del plan de estudios CEA, actualmente es parte del elenco de 12 hombres en pugna, su segundo montaje en México, una obra que se presenta exitosamente con 3 funciones diarias. "Me fuí de Chile muy desilusionado. Pensé que podía permanecer, pero me estigmatizaron por ser chico reality", reflexiona Garcés, que viaja para pasar junto a su familia las fiesta de fin de año.