A las cinco de la mañana de hoy, la película chilena Huacho ya se habrá exhibido por primera vez en el Festival de Cannes y le quedarán otras dos proyecciones más durante el día para convencer a la exigente crítica de la Riviera francesa. Seleccionada en la sección Semana de la Crítica, el primer filme de Alejandro Fernández es una historia semi-rural que sigue los pasos de tres generaciones aquejadas por estrecheces económicas.
Aunque la respuesta de los especialistas puede ser cálida, tibia o fría, Huacho cuenta desde ya con un gran espaldarazo de Jean-Christophe Berjon, el hombre que vela por la selección de cintas en esta categoría. Desde su puesto de delegado general, Berjon lo refrenda así: "Lo interesante es cómo esta película usa una forma casi documental que simboliza todo lo que podemos ver de los juegos de la Bolsa a escala humana, y la conclusión es que de cualquier forma los pobres van a sufrir más".
Berjon fue quien seleccionó el año pasado a Tony Manero y es un entusiasta del cine local. "Chile confirma su capacidad para producir a lo mínimo cuatro o cinco películas al año con proyección internacional", explica e intenta resumir un rasgo identificatorio en cintas como Huacho, Navidad (seleccionada en la Quincena) y Tony Manero: "Hay una búsqueda sicológica muy concentrada y compleja en los filmes chilenos", dice. "No veo caricaturas, sino más bien una capacidad de pintar una sicología humana que, a través de estos hombres, es de toda una sociedad", explica.
Considerando su función en Cannes, Berjon comete una infidencia muy poco académica sobre la otra cinta chilena en el festival: "Estoy casado, pero si no, creo que tendría que presentarme en Chile para construir mi vida con ella", dice sobre Manuela Martelli en Navidad, actriz que le impresionó demasiado.
CANNES CONTRA LA CRISIS
Al mal tiempo, buena cara. Aquel viejo adagio pareció ser el lema de los organizadores de Cannes para programar en la inauguración de ayer la optimista fábula animada Up: una aventura de altura, creación de los estudios Pixar que, a través de una historia colorida (recuadro), busca ahuyentar el fantasma de la crisis económica que recorrre todo el festival. La tónica del primer día de Cannes fue la ausencia del habitual número de estrellas. Las avenidas y plazas están todavía algo vacías y hay pocos letreros que dicen "No hay habitaciones" en los hoteles.
El mayor glamour vino por el lado del jurado, presidido por la actriz Isabelle Huppert (auténtico tesoro entre los franceses) y con varias mujeres en sus filas, entre ellas las actrices Asia Argento, Robin Wright y también con la presencia del escritor inglés Hanif Kureishi, quien se despachó la siguiente frase: "Está bien que haya mujeres, pero sería más novedoso que el presidente del jurado fuera un negro o un asiático".
La habitualmente distante Huppert afirmó sobre su labor de jurado frente a sus colegas: "No estoy aquí para juzgar, sino para amar las películas". Ganadora dos veces de la Palma a la Mejor Actriz en Cannes, la diminuta Huppert es una mujer de peso en el encuentro que hoy parte en su competencia oficial con las cintas Fish tank, de la inglesa Andrea Arnold y Spring fever, del chino Lou Ye.