De las doce películas de la competencia de largos de ficción del Festival de Cine de Viña del Mar, tres eran chilenas. Pero la diferencia entre los filmes nacionales y el resto fue notoria, rotunda.
Huacho, de Alejandro Fernández Almendras, se alzó con el premio Gran Paoa a la mejor película internacional, el más importante del certamen. La cinta, que narra un día en la vida de una familia en un pueblo rural al interior de Chillán, era una de las apuestas menos concesivas de un certamen dominado por cintas de factura convencional.
La cinta obtuvo un premio de U$2.000 de manos de la alcaldesa de la Ciudad Jardín, Virginia Reginato, y la ministra de Cultura, Paulina Urrutia. La película además logró el premio Movicenter que se entrega sólo al mejor largometraje nacional.
El filme, aún sin fecha de estreno en el país, compartió el podio con la omnipresente La nana, el multipremiado filme de Sebastián Silva que hoy mismo ganó también el premio mayor del prestigioso Festival Iberoamericano de Cine de Huelva, en España. La cinta de Sebastián Silva obtuvo el premio del jurado joven, del público, de la prensa especializada y de actriz protagónica para Catalina Saavedra.
Para que no quedaran dudas del absoluto predominio local, Navidad consiguió el premio a la mejor dirección para Sebastián Lelio, mientras que el mejor documental fue la también cinta nacional El poder la palabra, de Francisco Hervé. Recién aparece una cinta extranjera, la venezolana Macuro, con el Premio Especial del Jurado, mientras que el galardón a mejor actor fue para el español Unax Ugalde por La buena nueva.
En la categoría de Cine en Progreso se premió a La vida de los peces, de Matías Bize, y Población obrera, de Rodrigo Fernández; mientras que el galardón a mejor música de películas recayó en la creación que hizo Jorge Aliaga para la película aún inédita de Daniel Henríquez, A un metro de ti.
Por otra parte, en la categoría de cortometraje documental internacional de Escuelas de Cine, el Paoa recayó en La chirola de Diego Moncada; mientras que el premio Feisal y Adoc fueron para Ernestos, de Mauricio Durányt, Susurros de luz, de Alberto Resendiz Gómez, respectivamente.
Para el área ficción el premio Gold fue para Túneles del río, de Igor Galuk; mientras que el premio Feisal fue a manos de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid, ECAM.