por Graciela Marín | 06/01/2009 - 09:40
Pasó de planificar una superproducción a rodar una cinta con cámara digital en nueve días. A principios del año pasado, Jorge Olguín se tomó un descanso en los preparativos de Caleuche (su megaproyecto inspirado en mitos chilotes que ha costado más de la cuenta levantar) para rodar la historia de una niña que sobrevive en un futuro contaminado por un peligroso virus, que ha convertido el mundo en un campo de batalla entre zombies y militares.
Solos, su tercer filme tras Angel Negro y Sangre eterna, ya convenció a un productor estadounidense, Dave Brown, y a Ghosthouse Pictures, la distribuidora de Sam Raimi (Spider Man) para su exhibición en EEUU. Y hoy se estrena en Chile, en el Festival de Cine Las Condes, que organiza CorpArtes, la Municipalidad de Las Condes y La Tercera.
¿Por qué Solos interesó tanto en Estados Unidos?
La gente piensa que cuando uno trabaja dentro del género, pierde lo autoral. Dave Brown piensa lo contrario. El vio que tenía un producto fuera de las convenciones del género y que eso lo hacía más interesante para los distribuidores internacionales. Películas de acción de zombies hay muchas, pero no una con una visión personal, vista desde la perspectiva de un niño.
¿Cómo fue filmar con menores de 10 años?
Es delicado, porque con los niños no puedes grabar más de tres horas. Además, en esta película hay muchos elementos violentos a los que ellos no tenían por qué estar sometidos. Hay muchas cosas que salen en la película que ellos nunca vieron. Por ejemplo, cuando Camille, la protagonista, entra a una casa llena de zombies, pero en realidad nunca estuvo con ellos. Se juntaron en posproducción.
¿Por qué te atraen las historias de horror?
A mí me carga la realidad, la encuentro horrible. Soy evasivo, por eso me gusta el cine fantástico y de horror. En mis películas, los personajes pierden la noción de la realidad. En Solos, el único recurso que tiene la niña para escapar es su fantasía con el mar. Pero todo comienza con problemas reales: en Angel Negro era lo horrible del colegio; en Sangre eterna, cómo la juventud se refleja en las tribus urbanas. En Solos, es la paranoia de los noticieros.
¿Es una cinta política?
No es mi intención evidente, pero hay connotaciones. Obviamente está el tema de la guerra, que lo tenemos en el inconsciente, por ser chilenos, por el golpe militar. Ver gente armada en situaciones urbanas, por supuesto que te lo recuerda. Por eso yo lo veo con miedo. No sé cómo reaccionará el público -especialmente el norteamericano- cuando la vea. Ver a militares disparando a gente encapuchada impacta, y especialmente, porque la visualidad de esas imágenes las saqué de las guerras del medio oriente.
Parque Araucano, 22:00 horas.
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