Un cadáver. Una botella de whisky, dos vasos a medio llenar y una pistola. En la Biblioteca de Santiago están consternados, sobre todo un grupo de escolares embobados con el look de cuatro detectives en acción: envueltos en trajes blancos, de guantes y mascarillas, buscan pistas para resolver el crimen. Es Santiago Negro en desarrollo. El Primer Festival de Novela Negra no es pura teoría, también es puesta en escena y la Policía de Investigaciones se puso con los actores.
Dirigido por el chileno Ramón Díaz Eterovic y el español Lorenzo Silva, "los comisarios", desde el miércoles y hasta mañana, Santiago Negro está echando leña al fuego a un género de popularidad incombustible. La pruebas ocupan un amplio pasillo del Centro Cultural de España (CCE), donde en una pequeña feria del libro exclusivamente policial brillan todas las épocas: Michael Connelly al lado de Agatha Christie y del fenómeno Stieg Larsson.
Sí, Larsson, aunque al español Andreu Martín, creador del investigador Flanagan, no le guste: "Su segundo libro me parece francamente malo. ¿Por qué el público dice sí a Larsson y no a Jean Sainte Fare Garnot o Don Winslow?", lanzó, metiendo un poco de ruido en el evento que, por supuesto, partió con un disparo. Al mediodía del miércoles, el director del CCE, Andres Pérez, fue asesinado mientras lanzaba el evento. Sonaba la música de El padrino cuando cayó al suelo. Actuaba, claro. Luego Díaz Eterovic y Silva respondían un interrogatorio violento.
Aunque hasta ayer ninguna actividad había llevado tanto público como la inauguración, por la ciudad se repetía como pocas veces en la historia las palabras novela y policial en la misma frase: el jueves Roberto Ampuero contaba los orígenes de su detective Cayetano Brulé; más tarde Sergio Gómez celebraba: el lanzamiento de Quique Hache detective en versión gráfica, marcaba los 10 años de su detective adolescente. Paralelamente, Díaz Eterovic interrogaba a detectives de la PDI, la crítica Patricia Espinosa y el escritor Alvaro Bisama reconstruían la vida del policial chileno, y Juan Madrid demoraba el inicio de una mesa en el CCE fumándose un Ducados.
"Todo escritor debería escribir un policial en su vida. Es un ejercicio de rigor", pidió Poli Délano al inicio de la Semana Negra. Ayer, el imperativo era para el lector: leer un policial. Leerlo ya.