por EFE | 11/12/2008 - 11:23
Con el objeto de desentrañar la indiferencia del hombre ante el dolor ajeno, el mexicano Jorge Volpi indaga en su última novela, El Jardín Devastado, sobre los mecanismos que llevan a la sociedad contemporánea a no conmoverse frente a la miseria de los otros.
Y para ello elige dos escenarios alejados miles de kilómetros como son México e Irak, con dos protagonistas que nunca tendrán oportunidad de conocerse, un intelectual latinoamericano y una mujer víctima de la guerra iraquí.
Volpi, que siempre se ha caracterizado por su afán de romper fronteras, dijo hoy en Madrid, a donde ha viajado para presentar la obra, que con este proyecto se planteó el reto de narrar de "una forma distinta".
Al lector le sorprende una prosa concisa, que a veces raya la poesía, porque lo que prima, dijo, es la "voluntad de concisión" a partir de una "estructura fragmentaria" con capítulos de menos de dos paginas.
El Jardín Devastado llega a los lectores después de una trilogía "extensiva", con más de 1.600 páginas, sobre el siglo XX, que empezó con En Busca de Klingsor, siguió con El Fin de la Locura y cerró el autor con No Será la Tierra.
La pretensión de Volpi fue que en El Jardín Devastado no sobrará "ni una sola palabra" y así en 182 páginas arma este relato, que define como una novela, pese a reconocer que se impregna de retazos de un diario íntimo, de aforismos y de tintes de ensayo.
El texto combina la historia del narrador, un intelectual que regresa a México después de larga ausencia y se enfrenta con su pasado y con su país, y la dolorosa búsqueda emprendida por una mujer iraquí a través del desierto tras perder a su padre, su marido y su hija de apenas dos meses.
"El libro indicó surgió con la idea reflexionar sobre el dolor ajeno, de alguien cercano o desconocido, porque esa víctima lejana es también parte de nosotros, bombardeados continuamente por noticias de tragedias".
El texto también alude a la violencia que se registra actualmente en México, porque, explicó Volpi, de la misma manera que los noticieros daban cuenta del número de muertos que se registraban cada día en Irak, "ahora en mi país dan cuenta a diario de los muertos a causa del narcotráfico".
Una violencia, que a juicio de Volpi está transformando la sociedad mexicana, que se ha hecho "más temerosa".
A Volpi no sólo le interesa indagar en las causas que han exarcebado esa indiferencia frente a la miseria de los otros, sino que a lo largo de la novela, con tintes autobiográficos, surgen las relaciones de pareja o la política.
El autor, que dio sus primeros pasos dentro de la generación del movimiento estético conocido como el "crack" mexicano, reclama la función social de la literatura.
Un trabajo literario debe lograr que el lector "comparta los padecimientos y alegrías del otro".
Para Volpi la lectura es "el placer de compartir", que añade "conocimiento y descubrimiento, pero que si no se asume como placer es difícil que pueda tener seguidores".
Con El Jardín Devastado, Jorge Volpi ha regresado a México, un escenario que abandonó en su trilogía sobre el siglo XX.
Un libro "no se hace mas o menos latinoamericano porque la acción se desarrolle en un lugar u otro", defiende el escritor que reivindica la "mirada latinoamericana" de su trabajo.
El autor avanzó que entre sus proyectos figuran una nueva novela breve y cuatro ensayos sobre el devenir político y literario de América Latina en el siglo XXI, una región que consideró "estancada" y en la que la democracia "no ha terminado de cristalizar".
Procesando mensajes...
#{date} | #{author} | #{mail}

por Mauricio Jürgensen | 20/11/2009
por Daniel Greve | 20/11/2009
por Benjamín Oportot F. | 19/11/2009
por Andrés Azocar | 18/11/2009
por Carolina Reymúndez | 17/11/2009