El botox es un tratamiento muy utilizado en el mundo de la estética para proporcionar a los pacientes un lifting no quirúrgico. Pero más allá de los beneficios físicos, recientemente se comprobó que también puede levantar el ánimo de quienes lo realizan.
Una investigación sugiere que paralizar los músculos faciales impide técnicamente fruncir el ceño, evitando así las expresiones de emoción negativa en quienes se realizan este tratamiento. Así publica recientemente el sitio China Daily.
Basándose en un estudio previo sobre expresiones faciales, el cual comprueba que éstas no sólo reflejan el estado de ánimo sino que también influyen en sus niveles, la nueva investigación propone que se pueden aliviar los estados de ánimo de la población, evitando la acción de fruncir sus ceños.
ESTUDIO
El estudio, publicado en “Journal of Cosmetic Dermatology” , siguió la cirugía cosmética de 25 pacientes, 12 de los cuales recibieron tratamiento de botox. Dos semanas después de los tratamientos, los pacientes completaron un cuestionario para la auto-detección de la depresión y la ansiedad, calificando de "exitoso" al tratamiento.
"El botox aplicado en los pacientes mostró niveles menores en la medida o evaluación de su depresión, ansiedad o irritabilidad", explica Michael Lewis, profesor de sicología de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y autor principal del estudio.
Lewis apoya la teoría de que los músculos faciales influyen directamente en la actividad cerebral.
"El problema es que botox paraliza los músculos utilizados para la comunicación, incluso si es negativa, así que es difícil predecir todas las consecuencias", dice. "Pero sin duda, la investigación sugiere posibles tratamientos".