En pleno verano la sensación térmica muchas veces supera los 30 grados. El cambio climático ha generado un aumento sostenido en el tiempo de las temperaturas promedio de los países, las que incluso han causado la muerte de adultos mayores en países europeos.
Es por eso que se hace necesario conocer algunas recomendaciones para evitar esos golpes de calor que pueden llegar a ser fatales si no se toman simples precauciones.
En el sitio argentino de noticias Info Región, Marisol Díaz, miembro de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Argentina, aconseja evitar lugares calurosos, vestir ropa liviana y llevar una alimentación rica en minerales y vegetales, sobre todo en niños y adultos mayores. Además, señala la importancia de llevar a cabo una "dieta saludable" para evitar golpes de calor.
"Una dieta saludable y que alimente bien debe incluir frutas, verduras y lácteos, y no deben faltar las cuatro comidas principales que son el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena", explicó la especialista.
COMIDA DE VERANO
Las comidas de verano deben ser más livianas que aquellas que se consumen en invierno, que son ricas en hidratos de carbono y muy calóricas.
"Se recomienda al menos cinco porciones de distintas frutas y verduras por día, mucha hidratación, pescados, pollos, carne en su medida justa y principalmente evitar los fiambres y comidas calóricas", señaló Díaz.
La profesional indica que también es importante en días de excesivo calor, preocuparse especialmente de los alimentos líquidos, los cuales contribuyen a llevar una alimentación sana.
Una dieta equilibrada es definida por Díaz como aquella que aporta todos los nutrientes necesarios y en la cantidad adecuada, para que el cuerpo funcione correctamente.
DIETA EQUILIBRADA
Según detallan algunos especialistas, el porcentaje ideal de nutrientes a ingerir ideal sería: hidratos de carbono de un 55% a un 60%, proteínas de 12% al 15%, y grasas entre un 30% o 35%.
Además, se recomienda que en verano se preparen comidas de manera frecuente y en poca cantidad, ya que se facilitaría un adecuado funcionamiento orgánico, lo que ayudaría aprevenir golpes de calor y los cortes de digestión.
En este sentido, las frutas cumplen un rol fundamental en los días de calor, debido a su alto contenido en líquidos, el que previene deshidrataciones. También el consumo de verduras debería incrementarse durante el verano, ya que proporcionan vitamina C, hidratos de carbono y sales minerales, entre otros nutrientes básicos.
La dieta de verano debería entonces incluir alimentos variados en las comidas, consumir diariamente lácteos, comer frutas y verduras de colores diversos, beber una gran cantidad de agua, y por último, ingerir una amplia variedad de carnes rojas y blancas.