Viernes, 21 horas. Hace algunos días, Chile derrotó uno a cero a Argentina por primera vez en la historia de nuestro fútbol y las ganas de “gastar” a un trasandino son tan grandes como las torres de centolla que hay en el lobby del Sheraton Mendoza. Esta noche es la fiesta de apertura del flamante hotel y no se han escatimado gastos: figuras de hielo, bar abierto, comida libre y cientos de personas vestidas como si esto fuese Montecarlo forman parte del paisaje. “Che, el que no vino hoy no existe, ¿eh?”, dice uno de los invitados, y basta mirar una mesa donde están los máximos empresarios, políticos y miembros del clero mendocino para confirmarlo.
El glamour sobrepasa los límites personales y arranco al vecino casino Enjoy, la otra novedad de la temporada. Los 300 virginales tragamonedas son estrenados por un mini ejército de señoras con cigarros en una mano y recipientes plásticos en la otra, mientras los hombres tientan a la suerte en las 24 mesas de juegos y algunas lindas chicas se pasean preguntando amablemente si todo está bien. Y sí, viste, todo tranqui, pero alguien me dice en un argentino mezclado con ferné que la vista desde el piso 17 del hotel “es incomparable, loco”. Una especie de sky lounge-restaurant en este edificio de 180 habitaciones (el, ahora, más alto de la ciudad) situado a una cuadra de la céntrica avenida San Martín y en el terreno donde se encontraba la antigua Terminal de Autobuses.
CENTRO VITIVINÍCOLA
El proyecto integral del hotel más casino involucró una inversión cercana a los US$ 65 millones, cifra que da cuenta de la consolidación de Mendoza como uno de los principales destinos turísticos trasandinos, potenciado principalmente por la oferta vitivinícola de la región. Una que produce alrededor del 70% de los mostos argentinos y que durante 2007 recibió la visita de 700 mil turistas en busca de una de las casi 100 bodegas abiertas al público en Mendoza. Aunque las expectativas para este año son aún más altas.
Estos datos confirman la pertenencia de Mendoza al grupo de las siete capitales mundiales del vino, junto a ciudades como Bordeaux, San Francisco, Melbourne y Ciudad del Cabo. Es precisamente a esta última ciudad donde los ganadores de la cuarta edición del concurso Best of Wine Tourism viajaron a recibir su premio. Se trata de una suerte de premios Altazor... mejor digamos Oscar del vino argentino, que destacan cada año tanto la calidad de los servicios como la originalidad de las propuestas turísticas.
LAS VIDES DE LA VECINA
Y ahora, los datos. A propósito del Best of Wine, el primer lugar en la categoría Arte y Cultura se lo llevó la viña Salentein. Situada en el pujante Valle de Uco, a unos 90 km de Mendoza, destaca por su interesante mezcla de bodega, restaurante y museo. Ya desde el camino se pueden observar las elegantes líneas arquitectónicas del espacio Killka, donde algunas estatuas y esculturas dan la bienvenida a un museo con obras argentinas contemporáneas y pinturas de artistas holandeses del siglo 19 y 20. El recorrido sigue por su viña y bodega, conforme nos cuentan del especial microclima de la zona, con grandes oscilaciones térmicas y que permite, por ejemplo, la creación de Numina: un ensamblaje de malbec y merlot cuya cosecha 2004 ganó recientemente el primer lugar en el Japan Wines Challenge, catalogándolo como el mejor vino argentino.
Con una sonrisa burdeos en nuestras bocas, nos dirigimos al restaurante del espacio Killka, donde el chef Gabriel Rodríguez nos recibe con un mousse de salmón con nube (crema) de olivas negras, para luego pasar a un filete de ternera sobre puré de arvejas y tropezón de jamón crudo, acompañado de calabaza con corazón cremoso de hierbas. Lo que, básicamente, significa un agradable almuerzo en un sofisticado espacio, con el revés de los Andes todavía nevados dibujándose en los ventanales y a un precio bastante accesible.
Pero si de comida se trata, vamos con el primer lugar del Best of Wine, categoría restaurante. Es el Urban, de la bodega O. Fournier. Una de sus más intersantes propuestas es un programa de intercambio de chefs, gracias al cual han sido visitados por referentes como Xavier Sagristá del restaurante Mas Pau y Juan Antonio Pérez del Zalacain, celebridades gastronómicas en España y poseedores de una estrella Michelin.
La cocina del Urban intenta recuperar platos casi abandonados de la cocina argentina y mediterránea, dentro de los que destacan el salmorejo con virutas de berenjenas, el risotto de limón y jengibre y los ravioles fritos rellenos de salsa de hongos. Pero la gracia es su menú “degustación en seis pasos” que mezcla platos con sus tres líneas de vinos, en un cuidado y atento maridaje. La idea es extrapolar a la cocina el concepto “boutique” que impregna toda la viña, situada también en el Valle de Uco, a 20 kilómetros de Salentein y a una hora y media de Mendoza. No tendrá problemas para notar su ubicación, ya que desde una considerable distancia se aprecia la futurista arquitectura de sus edificios que la llevó a ser elegida para la final del World Architectural Festival celebrado el pasado octubre en Barcelona.
LA NIÑA BONITA
Hace varios años que Mendoza no sólo vive de bife de chorizo. Y una vuelta por sus calles al regreso de un día de viñas sirve para confirmarlo. La noche es cálida por estos días y caminar por el paseo Sarmiento a eso de las 10 de noche permite tomarle el pulso a la ciudad. La gente conversa alrededor de una cerveza Andes, los niños corren por la plaza de la Independencia, donde –como un signo de resistencia e identificación con lo rural– hay parlantes por los que brota una de Los Nocheros, por ejemplo, mientras las familias dan vueltas a la plaza revisando los puestos de la feria artesanal y, un poco más allá, algunas parejas se besan sobre los azulejos de la plaza España, con el relajante sonido del agua corriendo por las acequias que atraviesan Mendoza.
Y así uno llega al restaurante Allure en calle Belgrano, donde el chef y dueño, Rodrigo Lillo, prepara unos exquisitos sorrentinos de salmón y salsa de camarón. O al Azafrán, muy cerca, en la calle Sarmiento, donde el proverbio “los que no podáis beber, marchaos de esta fiesta: aquí no hay lugar para los tímidos” te recibe a la entrada de este restaurante con vocación de antiguo almacén de barrio y cerca de 500 etiquetas de vino. Si la idea es disfrutar de tapas y copas en una agradable terraza con pileta y cancha de bocha, vaya al 23 Gran Bar en la calle Chile, donde además se ubica la tienda Winery, especializada en mostos trasandinos.
Tal vez a esta hora necesite algo dulce y, para eso, nada mejor que la clásica heladería Perín, justo en la esquina de Sarmiento con Belgrano, donde podrá combinar el postre y bajativo probando el helado de quinotos al whisky. Lo bueno es que puede degustar helados incluso de regreso de la fiestera calle Arístides, ya que Perín abre hasta las 3 de la mañana. Uno de los tantos atractivos de la más linda de las vecinas.
GUÍA DEL VIAJERO
- Cómo llegar: Lan vuela a Mendoza desde US$ 160, más impuestos y tasas de embarque.
Dónde dormir:
- Sheraton: con piscina, spa, cava de vinos, tres restaurantes y a pasos de la avenida San Martín. Desde US$ 220, habitación doble.
- Park Hyatt: frente a la plaza de la Independencia, obtuvo el primer lugar en la categoría alojamiento del Best of Wine. Desde US$ 260 habitación doble.
- Hostal Itaka: en plena calle Arístides, combina alojamiento y restobar. Habitación doble con baño privado, $ 25 mil, aprox..
Bodegas
- Salentein: las visitas guiadas por la viña tienen un valor de $ 2.000 y el menú regional (empanada, carne y postre más vino) entre $ 15.000 y $ 20.000. Ruta 89, esquina Elías Videla, Tupungato.
- O. Fournier: el recorrido completo por la viña, más degustación, tiene un valor de $ 3.000. El menú regular con todas las líneas de vino vale $ 25.000. Los Indios s/n, Valle de Uco.
Gastronomía
- Allure: de miércoles a domingo, a partir de las 20:00. Consumo promedio, $ 8.000. Belgrano 1169, f. (261) 425 4808.
- Azafrán: cena completa, $ 18.000. Hay pocas mesas, por lo que conviene reservar. Sarmiento 765, entre Belgrano y Perú, f. (261) 4294200.
- El 23 Gran Bar: agradable terraza donde disfrutar tapas y vinos. Consumo promedio, $ 7.000. Chile 874 esq. Montevideo, f. (261) 425 1716.