En Le Marais habita la comunidad judía y gay de la capital gala. Es la zona donde también se concentran las galerías de arte, las tiendas de diseño y las tendencias gastronómicas. Estos son algunos de los motivos para entrar y perderse por sus glamorosas avenidas.
1. El quartier de moda en Europa
Auténticamente parisino. Así es Le Marais, el lugar donde todos quieren vivir. Lo comprueban los precios de sus renovados inmuebles que se han elevado al ritmo de la creciente popularidad de este sector. Tal vez porque tiene eso que tanto nos gusta y nos atrae de la capital francesa: una atmósfera romántica, vida de barrio y cafés por doquier.
En la ribera derecha del Sena, entre la Bastilla y el Centro Pompidou, se extienden sus avenidas atiborradas de galerías de arte, boutiques y restaurantes. Una trilogía que lo ha convertido en el nuevo referente de la vanguardia cultural y el diseño. Esta categoría también la comparte con otros sitios de moda como Chueca en Madrid y Soho en Londres. Pero… ¿qué es lo que tienen en común? 1. Son el epicentro de la movida gay. 2. Son, probablemente, los metros cuadrados más audaces y dinámicos de estas metrópolis. 3. No siempre gozaron de este apogeo. Hubo un tiempo en que fueron zonas aburridas y completamente desconocidas para los turistas. Saltaron a la fama gracias a la comunidad gay que las adoptó a su estilo, buen gusto y toque moderno; además de imprimirles un sello multicultural. ¿El resultado? Tres barrios que están marcando la pauta en el Viejo Continente.
2. Compras con estilo
Los domingos en Le Marais son los más animados de la ciudad, porque la gran mayoría de las tiendas de ropa, antigüedades y librerías abren ese día y se llenan tal como el resto de la semana. Aquí se vive el french design. Es el barrio embajador de las últimas tendencias de la moda, donde abundan creativos escaparates de marcas prestigiosas y de diseñadores alternativos. Sus avenidas son verdaderas pasarelas de franceses bien vestidos y de elegante caminar. Aunque lo que le otorga un aire sofisticado a este sector son los antiguos edificios señoriales de la Rue des Francs-Bourgeois y otras calles cercanas, los que han sido refaccionados para albergar diversas boutiques, como L'Occitane, L'Éclaireur, Zadig y Voltaire, Lolita Lempicka y tantas otras.
El diseño masculino tiene su propio almacén en este barrio. Se trata de BHV Homme, exclusivo para hombres. En sus cuatro pisos se concentran más de 150 firmas como Kenzo, Ralph Lauren y Agnès B. En el Centro Pompidou, se ubica Printemps Design. Un espacio dedicado a los objetos de decoración, muebles y accesorios de moda elaborados por conocidos diseñadores como Philippe Starck y Matali Crasset. En total, son 3.000 creaciones contemporáneas que nos dan una idea de cuáles serán los diseños del futuro. Le Marais también dispone de antiguas librerías, ideales para quienes gusten de ediciones de colección y curiosidades de escritores franceses.
Una de las novedosas tendencias de la capital gala es el programa París con parisinos, que ofrece recorridos temáticos con vecinos que hacen de guías. Ellos mismos llevan a los turistas de compras por Le Marais, les recomiendan las mejores tiendas y les muestran los talleres de artistas y artesanos de este sector. Además de contarles las historias de esta zona, ésas que nunca aparecen en las guías de viaje.
3. Gastronomía casera
Esta zona también se caracteriza por sus restaurantes, bistrós, cafeterías, enotecas, pastelerías y boulangeries (panaderías). Un restaurante muy cálido y familiar es Robert et Louise, conocido por sus sabrosas carnes cocinadas en horno de piedra y a precios muy asequibles. Como es un sitio bastante frecuentado, es común que los comensales tengan que compartir mesa con desconocidos; una costumbre que muchos restaurantes franceses han ido adaptando y que los clientes aprueban.
Degustaciones en queserías, jornadas de foie gras para aprender a cocinarlo y almuerzos o cenas en casa de algún parisino. Aunque son tendencias que comparten múltiples barrios, cada vez se hacen más famosas en Le Marais. Meet the french es la agencia que ofrece estas iniciativas culinarias para los turistas. La alternativa más popular es comer con los franceses. Cada vecino hace su invitación a través de la página web y los viajeros tienen la posibilidad de escoger el menú y los anfitriones que les cocinarán. Los precios van desde 45 euros por persona.
4. Arte en cada esquina
Las galerías de arte aparecen en cada esquina. Son casi 60. Unas más fastuosas, otras pequeñas y sencillas. Muchas albergan las últimas colecciones de los artistas que están dando que hablar en Europa. La New Galerie de France es una de las más prestigiosas de Le Marais. Aquí expuso alguna vez Roberto Matta y, hace un par de meses, la joven artista chilena Christiane Pooley exhibió sus pinturas y fotografías digitales.
Los museos y centros culturales también abundan. Como el Museo Picasso, donde se puede ver buena parte del legado artístico del pintor español. O la Casa Europea de la Fotografía, que acoge exposiciones vanguardistas, y el Museo Carnavalet, consagrado a la historia de París desde la prehistoria hasta hoy. También se encuentra la casa de Víctor Hugo, donde escribió Los Miserables. Ahora funciona como un museo gratuito, donde aún permanecen intactos su dormitorio y escritorio. Esta vivienda es parte de las elegantes fachadas de piedra que rodean la Place des Vosges, las que rememoran los tiempos glamorosos de Le Marais, cuando pasó a ser el distrito de la nobleza. Esta plaza es conocida por ser la más antigua de la ciudad, donde cada domingo se reúnen los parisinos. Al mínimo rayo de sol, uno los puede ver conversando en el pasto y de picnic, con sus baguettes y fromages (quesos).
5. Reminiscencias judías
Le Marais no es sólo el barrio de los diseñadores, los gay y los artistas; también es el corazón judío de París. Luego que en el siglo XVII la nobleza francesa se trasladara a Versailles, los hebreos se instalaron en este sector, principalmente en la Rue des Rosiers. Esta zona tiene mucha actividad los domingos, ya que numerosos comercios cierran los sábados debido al sabbath (día de descanso para los judíos). Aquí, vive la mayor comunidad de toda Europa Occidental. Lo que se hace notar en las sinagogas, las librerías hebreas especializadas, los restaurantes de comida kosher y en los rabinos que deambulan con sus kippah por las calles. Se nota también en los sándwiches de falafel y shawarma que se devoran los transeúntes en los fast-food. Los más concurridos son L'As du Fallafel y Chez Marianne. Su popularidad la demuestran las enormes colas frente a los mostradores que dan a la calle, a la hora de almuerzo. La panadería judía más famosa es Finkelsztajn, cuyas vitrinas están repletas de unas rosquillas dulces llamadas bagels. Este microbarrio hebreo es una muestra del carácter cosmopolita y variopinto de Le Marais.