Especialmente feliz estaba el piloto alemán Michael Schumacher tras su retorno oficial a la Fórmula Uno defendiendo los colores de Mercedes, y en el cual terminó su primera carrera ocupando el sexto puesto en Bahrein, aunque debió confesar que no pudo completar uno de las cábalas que tenía cuando logró consagrarse como heptacampeón.
"Después de todo debo decir que para haber estado tres años fuera y no haber podido pilotar mucho en la preparación, estoy muy, muy feliz y orgulloso de cómo fue todo", señaló el "Káiser".
"Desde el punto de vista físico, la carrera no fue un problema, no la encontré muy extenuante. Sin embargo, los neumáticos no lograban velocidad por el calor", analizó el germano.
Sin embargo lo que más sorprendió fue la confesión de Schumacher, quien reveló que no pudo completar su habitual siesta antes de cada carrera. "Lo único que no logré esta vez fue dormir un poco antes del comienzo", reveló.
"Las fotos y el desfile de pilotos duraron tanto que regresé tarde al box y enseguida tuvimos que empezar con la preparación de la carrera", contó.
La siesta es uno de los rituales habituales del multicampeón. "Desde 1998 lo he hecho, era importante. Hacerla era más agradable. Que lo necesite es algo que ni yo sé", concluyó.