Felipe Massa no recuerda el accidente de Budapest del año pasado que casi le costó la vida, pero las consecuencias aún son perceptibles para el piloto brasileño de Fórmula 1.
"Me enseñó a apreciar la vida mucho más", dijo el piloto de Ferrari antes de su retorno a Hungría. Hace aun año, en el circuito de Hungaroring, el brasileño sufrió un accidente que le dejó graves heridas en la cabeza. Pasó un tiempo en coma inducido y no pudo volver a correr en lo que quedaba de temporada.
"Ahora me siento diez veces más agradecido por las cosas simples de la vida. Ya no tomo las cosas como si fueran lo más natural del mundo", dijo Massa en vísperas de la carrera del domingo.
Hoy, lo primero que hizo en Hungaroring fue visitar el hospital del circuito para dar las gracias a los médicos que le atendieron en un primer momento.
Después del accidente luchó durante meses para el retorno. Ferrari le ayudó en sus horas difíciles y le reservó la plaza de piloto para este año. Pero precisamente antes de la vuelta a Budapest, Massa se siente degradado a ayudante de Fernando Alonso.
"Lo siento por él, no le deseo a nadie esa situación", dijo su compatriota Rubens Barrichello, a la sombra de Michael Schumacher durante su tiempo en Ferrari. Dejar pasar al alemán en Austria en 2002 provocó que las órdenes de equipo se prohibieran.
La evidente jerarquía que quedó patente en Hockeheim le mostró al piloto de 29 años que en las restantes ocho carreras de la temporada sólo le quedará un papel secundario detrás del español.
"Soy un profesional y así lo demostré en este caso", comentó Massa despúes del adelantamiento. En el Gran Premio de Alemania tuvo que ceder la victoria a Alonso por orden del equipo. El brasileño apenas pudo ocultar su decepción, ya que desde el percance de Budapest aguarda impaciente su victoria en Gran Premio número 12.