La edición chileno-argentina del Rally Dakar, que se correrá a partir del 3 de enero, está bajo amenaza, ello debido al volatil clima de descontento social que hay en el país transandino y que amenaza con protestas y cortes de camino durante los días de competencia.
Los conocidos "piqueteros" (quienes cortan las rutas) aparecen como el principal dolor de cabeza para los organizaciones de la máxima prueba tuerca off-road, ya que los reclamos desde el sector del agro podrían derivar en cortes en La Pampa, 600 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
"Sabemos de las amenazas. Por ahora son rumores. Puede haber gente que quiera usar el Rally para mostrarse. Confiamos en que le den prioridad a la desventaja que le provocaría al país un boicot a la carrera", reconoció Nicolás Vega, vocero de la organización del tramo argentino a medios locales.
La protesta ha sido insinuada por productores agropecuarios, independientes de la asociaciones que aglutinan a ese sector, molestos con la política impositiva del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El gobierno argentino y los productores agrarios mantuvieron 120 días de durísimo conflicto entre mayo y julio pasado, que terminó con la salida del ministro de Economía Martín Lousteau y la derogación de resoluciones de impuestos, entre otros costos políticos.
El Rally Dakar, con tradicional recorrido por el desierto africano, se suspendió en 2008 ante la amenaza de atentados terroristas en Mauritania, por lo que los organizadores decidieron desplazarlo a Sudamérica. La edición 2009 constará de 15 etapas, 11 en Argentina y 4 en Chile, donde se recorrerán más de 9 mil kilómetros, y que ya cuenta con 530 participantes confirmados entre motos, autos, camiones y cuadriciclos.