Fue el 13 de diciembre de 2008 cuando Paulo Henríquez sufrió un trágico accidente. Un "piquero" en el balneario de La Misión, a unos 30 kilómetros de Valdivia, terminó en una fractura cervical.
El diagnóstico inicial fue lapidario: no volvería a moverse. El basquetbolista de Deportivo Valdivia nunca aceptó esos informes y en pocos meses recuperó el movimiento en sus brazos.
Hoy Henríquez derrocha buenas vibras. En la habitación 204 de la Clínica Los Coihues, en Santiago, despierta con la ilusión de volver a caminar. Y lo primero que ve cuando abre los ojos es una bandera de su ex equipo, que esta noche inicia la final de la Dimayor frente a Liceo Mixto.
El escolta se ilusiona con que el CDV sume otro título a ese que consiguieron en 2001, con él en la cancha, y también con la nueva fase de su recuperación que comienza. Ahora debe estar dos meses sin necesidad de una traqueotomía (que le ayuda en el ejercicio de respirar) y quiere optar a un tratamiento en Cuba.
A pesar de estar internado, sigue pendiente de su club y cuenta que alcanzó a escuchar en una radio vía internet los últimos segundos de la semifinal en que los sureños eliminaron a la Universidad de Concepción.
Acto seguido, tomó su computador y le escribió al plantel en Facebook. "Les puse: 'Gracias, pendejos de mierda'… Porque así los trataba. Me llenaron de orgullo, ha sido una de las mejores vivencias que he tenido en meses", cuenta con una sonrisa que mitiga sus dificultades para hablar.
¿Cómo anticipa la final?
Será complicado para Valdivia, pues una final se gana por experiencia y esa está de parte de Liceo Mixto. Pero este plantel tiene más ganas que cualquiera y ya le ganó a Liceo en Los Andes, por lo que puede repetirlo.
¿Cuál es su pronóstico?
Que voy a cumplir mis deseos, porque sueño con volver a caminar y que Valdivia sea campeón.
Se caracterizaba por ser un líder en la cancha. ¿En la previa de la final, cómo motivaría a sus compañeros?
Una final se puede jugar sólo una vez en la vida, nadie está seguro de repetirla. A mí me tocó en 2001 y la ganamos. Ahora ellos deben jugársela por entero. Luchar cada balón como si fuera el último, porque es una oportunidad que hay que aprovechar.
¿Cuál es la clave para derrotar a Liceo Mixto, el bicampeón?
Este es un equipo que (el técnico) Manuel Córdoba formó solo. Trabajó a este plantel desde que eran chicos y ese conocimiento aporta demasiado. Ahora hay que utilizar la energía y la cabeza para ser campeones.
¿Pretende ir a verlos?
Hace un par de semanas me operaron de una estenosis subglótica (cicatrización de la tráquea). Eso me impide ir a Los Andes, pero mis amigos saben que estoy con ellos y los apoyaré. Trataré de seguirlos por radio y ojalá pueda ir al quinto partido.
¿Cómo evalúa su recuperación?
Siento que he progresado bastante. He recibido el apoyo de mi madre (Iris Salazar) y de amigos, como Francisco Zepeda, quien me contactó con autoridades, como el ministro de Salud. Eso, más las ganas de regresar a caminar, me tienen intacto.