La diseñadora Vera Wang añadió un toque de brillo a esta temporada con una reluciente colección primaveral revestida con mosaicos de espejo aplicados a vestidos y blusas, así como a cinturones anchos estilo motociclista con pedrería y gargantillas.
La línea refleja las tendencias que hasta ahora han engalanado las pasarelas del mundo: siluetas básicas y el uso de telas finas, a las que Wang imprimió su propio estilo.
Los collares dieron un toque especial a prendas que, aunque elegantes, habrían pasado desapercibidas. Uno en tono topacio hizo sobresalir una playera de organza amarillo opaco a juego con una falda plisada negra.
Otro conjunto sobresaliente fue una chaqueta negra de manga corta con un vestido de organza gris en el que la diseñadora usó mosaicos para dar el efecto de un cristal estrellado.
La pasarela abrió con un traje propio de un ganador: un vestido plisado en tonos marrones y anaranjados con un escote coral.
La diseñadora dijo en sus notas que su inspiración fue en esta ocasión la artista Niki de Saint Phalle, quien difundió la idea de el autodescubrimiento a través del arte.
"(De construcción) arquitectónica, pero femenina; pícara, pero sofisticada, esta colección refleja el optimismo y la cacofonía estructurada que definió Niki de Saint Phalle", escribió Wang, quien estudió historia del arte antes de convertirse en diseñadora de modas.