A sus 11 años, Víctor de León III se ve como un niño estadounidense promedio. Suele celebrar sus cumpleaños en ferias de entretenciones, es fanático del pastel de vainilla, obtiene notas ligeramente sobre el promedio de sus compañeros de clase y es fanático de los dibujos animados de Bob Esponja. Pero esa imagen de inocencia infantil desaparece cuando toma el mando de una consola de videojuegos y se instala frente a una gran pantalla de cristal líquido: en ese momento se convierte en el diestro Lil Poison ("pequeño veneno"), un videojugador que, según el libro Récords Guinness es el más joven que ha participado en circuitos profesionales.
León comenzó a mostrar aptitudes para las aventuras electrónicas a los dos años, cuando comenzó a imitar el fanatismo de su padre (a los ocho años el progenitor de Víctor -quien vende equipos para bodegas- ya era experto en Pac-Man). A los cuatro años participó en su primero torneo en Nueva York, donde mostró su talento para aniquilar a alienígenas del juego Halo.
Pero el menor no se detuvo ahí: a los seis años fue descubierto por un agente de Major League Gaming y lo contrató como profesional y a los siete obtuvo el segundo puesto en un torneo con 550 competidores. Desde entonces ha participado en más de 250 competencias, y aunque su padre no divulga el dinero que ya ha ganado, sí señala que ya tiene lo suficiente para pagar una carrera en una universidad privada de EE.UU.
FUTURO PROMETEDOR
"Puedo garantizar que habrá ganado un millón de dólares cuando cumpla 18. Desde los dos años, comenzó a aprender muy rápido y pronto me estaba aniquilando", dice Víctor de León II. Con orgullo, el padre del menor agrega que "es muy inteligente; a los tres años ya había aprendido los nombres de los 50 estados de EEUU".
Además de sus victorias en torneos -a los nueve años venció a 3.500 competidores en Las Vegas y se tituló campeón-, Lil Poison tiene otro pasatiempo paralelo: entregar tutorías en línea a quienes buscan mejorar su destreza en Halo, el juego favorito de De León III. ¿Su tarifa? 25 dólares la hora.
Tom Turner, otro joven jugador, lo reclutó como uno de los nueve instructores de Halo en su sitio Gaming-lessons.com y lo describe como una especie de Cristiano Ronaldo de los videojuegos. "Definitivamente, tiene un talento entregado por Dios", dice Turner, quien también realiza cerca de 35 tutorías a la semana. "La primera vez que jugué con él fue a través de internet y nunca me di cuenta que tenía apenas cuatro años", señala.
En una entrevista otorgada a la revista británica Games Master, Lil Poison atribuye el secreto de su éxito al hecho de "haber partido sumamente joven y a que toda mi familia es usuaria de videojuegos, ya sea por diversión o para competir".
Según el joven jugador, hay varias claves para ser un maestro en aniquilar alienígenas o cualquier otro tipo de enemigo digital. Lo primero es la práctica: "Nadie nace siendo bueno en esto. Practico dos horas al día, una hora solo y otra con un equipo de jugadores". Tampoco hay que apresurarse: "Terminar un juego en el menor tiempo posible tal vez te coloque en el libro Guinness, pero no te hará un mejor jugador. Hay que tomarse un tiempo para conocer hasta el último pixel".
Además, se debe luchar contra la frustración: "Si al comienzo fracasas, lo peor es enojarse y lanzar el control. Para ser experto en un juego, hay que estar preparado para morir varias veces". El siguiente paso para el menor es ser la estrella de un documental que se estrenará en cines en 2o10: "Se trata sobre mi vida y la de mi papá. He visto algunos clips y es realmente bueno".