Médico español entrega detalles del primer trasplante total de cara

Pere Salamero, coordinador de trasplantes del Hospital Vall d'Hebron, donde se realizó la cirugía, explicó a La Tercera el paso a paso de la operación que dotó de un nuevo rostro a un hombre que perdió parte importante de su cara en un accidente. ¿Lo más difícil? Su larga duración y la fijación de los huesos implantados al cráneo.

por Alexis de Ponson - 23/04/2010 - 09:22
Compartir

 

"Estamos contentos porque el paciente no está infectado y las biopsias que se han tomado con posterioridad demuestran que el rechazo está totalmente controlado", dice desde Barcelona a La Tercera Pere Salamero, coordinador de trasplantes del Hospital Vall d'Hebron, en referencia al receptor del primer trasplante total de cara que se realizó el pasado 20 de marzo en ese centro de salud español.

Con este, suman 12 los trasplantes de cara realizados en el mundo, sin embargo, los 11 anteriores habían consistido en la sustitución parcial de determinados tejidos faciales. Esta vez, la superficie reemplazada abarcó desde la mitad delantera del cráneo hasta bajo la barbilla e incluyó piel, músculos, los huesos de la mandíbula, la nariz e incluso dientes. 

PASO A PASO
Veintidós horas duró en total la intervención quirúrgica, contemplando las cinco que demoró el retiro de los tejidos desde el donante  y su implantación en el paciente receptor. "La extracción se hizo en bloque y luego se implantó por tramos, pero siempre como una pieza única", explica Salamero. Y es que separar los huesos de los músculos y de piel haría más dificultosa la recuperación de la irrigación sanguínea habitual tras el transplante. Un tema no menor: el restablecimiento de esta función es crucial para que los tejidos no mueran y el trasplante tenga éxito.

Para no afectar el correcto funcionamiento de los vasos sanguíneos, la conexión de las arterias y venas del rostro nuevo no se realizó directamente en la cara del paciente, sino en los vasos de diámetro intermedio ubicados en el cuello. 

Sin embargo, la conexión de los terminales nerviosos del rostro trasplantado con el nervio facial del paciente debió realizarse en la cara. "Aún así estamos hablando de técnicas de microcirugía con vasos y nervios de calibre de dos y tres milímetros, que ya son ramificaciones muy pequeñas", detalla Salamero.

Caso aparte fue fijar los huesos implantados al cráneo del paciente. Para hacerlo, los médicos utilizaron placas y pernos de titanio, lo que, según el médico barcelonés, agregó mayor complejidad al procedimiento: "Estas placas son más pequeñas que las que se utilizan en huesos largos, además, los huesos de la cara tienen formas más complicadas, lo que obliga también a realizar un ajuste más preciso de las placas".

Para culminar con éxito la tarea, fue necesario que varios equipos médicos hicieran una verdadera "posta" y se relevaran periódicamente en el pabellón. En total, más de 30 médicos participaron en la intervención.

COMO UN PAÑUELO
A diferencia de la película Contracara, donde el personaje de John Travolta logra adoptar una apariencia idéntica al de Nicholas Cage, en este caso el receptor del trasplante no lucirá un rostro idéntico al del fallecido.

Pere Salamero explica que los tejidos trasplantados son como un pañuelo que adopta la forma de aquel objeto al que cubre: "Los músculos se adaptan a la estructura ósea propia del paciente y a la forma general de la cara", dice. Esto ocurrirá en la parte superior del rostro, donde el paciente mantendrá la expresión de su mirada, mientras que en la sección inferior, los huesos injertados harán que mantenga ciertos rasgos del donante. "Después del proceso de cicatrización, es probable que no se parezca ni al donante ni al receptor antes de las lesiones", advierte el catalán.

El paciente incógnito
Esta vez, los médicos que realizaron el trasplante se cuidaron muy bien de no entregar ningún detalle sobre la identidad del paciente para evitar el acoso de la prensa. Sólo se sabe que hace cinco años sufrió un grave accidente que dejó mutilado su rostro a tal nivel que no podía hablar, respiraba por un orificio en su garganta y se alimentaba por una sonda. "Era un señor que no quería salir a la calle y ni siquiera cenar con su familia en Navidad", explica Pere Salamero.

El trasplantado, que permanece en el Hospital Vall d'Hebron, ya observó su nuevo rostro. "El estaba un poco asustado de lo que iba a ver, porque sabía en qué situación estaba en su cara. Sin embargo, quedó satisfecho con el resultado", relata el coordinador de trasplantes.

El equipo médico espera que al cabo de nueve meses el paciente recupere la movilidad total de su rostro. Por mientras, ya comenzó la terapia para recobrar la capacidad de hablar y alimentarse por la boca. Según Salamero, "al paciente hay que enseñarle cosas tan primitivas como aprender de nuevo a tomar agua".

 

 
Si quieres comentar este artículo
Registrate aquí
Página #{pageNum}

#{commentTemplate}

#{date} | #{author}

#{message}


  • Páginas:
  • #{pageNumbersTemplate}

#{date} | #{author}

#{message}

Procesando...
Gracias por comentar
#{errorMsg}
Intente comentar luego
Inicio de sesión

Debes iniciar sesión para comentar


Si aún no tienes cuenta en latercera.com, registrate aquí.

Haz tu comentario

|

Cerrar Sesión Enviar Comentario
Quedan 500 caracteres
Normas de uso
Esta es la opinión de los usuarios, no de latercera.com
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes chilenas o injuriantes.
Como latercera.com nos reservamos el derecho de eliminar los comentarios que consideremos inapropiados.
Como lector tiene la opción de reportar si un comentario le parece que incurre en abuso. Si un comentario recibe tres reportes de abuso, se elimina automáticamente.

Se debe asignar un frontdoor para este canal

actualizacion cada 5 minutos.

Los +
latercera.com

Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.