Si bien el Gobierno otorga de forma gratuita la vacuna contra la influenza a un segmento de la población -que puede presentar complicaciones que agravan las consecuencias de esta enfermedad-, el resto de los chilenos también tiene razones para protegerse y lo recomendable es que se vacunen.
Así lo afirma el infectólogo de Clínica Las Condes y del Hospital del Trabajador, Guillermo Acuña, quien advierte que se trata de una enfermedad de una magnitud muy diferente a la de un resfrío común, pues es una enfermedad más seria y compleja.
“Durante todo el invierno vemos a mucha gente con resfríos, molesta porque está congestionada, porque está con un poco de fiebre, con tos; pero cuando llega un paciente con influenza es totalmente distinto. Las personas a veces no son capaces de estar sentadas y andan buscando dónde está la camilla para poder acostarse, por lo tanto es otro orden de magnitud”, destaca.
UN PROBLEMA ECONOMICO
Por ello, mientras más personas se vacunen contra la influenza más protegida estará la población total.
Cuando se adquiere el virus, transcurren alrededor de uno a cinco días en aparecer los síntomas, por lo que en ese lapso el contagio puede ser masivo, especialmente si se trata de un empleado que trabaja en una oficina o de un estudiante que asiste frecuentemente a clases, donde se comparte con numerosas personas.
En medio de ese posible foco de contagio es cuando la barrera de protección resulta más importante que nunca, por lo que ahora es el momento preciso para vacunarse, ya que normalmente a fines de mayo y principios de junio parte la epidemia y ya es muy tarde para prevenir.
El doctor Acuña señala incluso un factor económico para vacunarse en esta época, pues "en algunos casos resulta necesario hospitalizar a los pacientes, con todos los costos que eso implica, por lo que comprar la vacuna resulta mucho más económico".
Además, esta enfermedad deja a las personas inhabilitadas de trabajar o estudiar por un lapso de entre siete a diez días.
Un estudio reciente conducido por investigadores del Centro para el Control de Enfermedades concluye que, sólo en EEUU, la carga económica total (incluyendo costos médicos directos, salarios perdidos e impactos en la productividad) impuesta por esta epidemia estaría en el rango de los $ 87 billones por año.
“Yo le recomendaría la vacuna a la mayoría de la población en Chile. Yo creo que no hay nadie que no sea importante, porque una dueña de casa no genera, entre comillas, un sueldo, pero si no está la mamá, falla todo en el hogar. Además, puede suceder que el marido tenga que pedir permiso en el trabajo para poder cuidar a los hijos, por lo que esta enfermedad termina también impactando en los ingresos”, concluye el infectólogo de Clínica Las Condes.