Para pasar unas felices fiestas navideñas sin remordimientos por exceso de alimentación y dejando atrás los dolores estomacales, la nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad (CTO), Alejandra Alarcón, entrega algunas recomendaciones para los menús de esta cena tan especial.
¡No comeré nada durante el día para llegar a la cena navideña! Es una de las frases que mejor representa la conducta alimentaria de los comensales en los momentos previos a la cena de Nochebuena.
Sin embargo, dicha acción acarrea inconvenientes, porque las personas suelen comer en exceso durante esta festividad. Por este motivo, Alejandra Alarcón, Nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad (CTO) de la Universidad Católica derriba los mitos alimentarios, entregando algunas recomendaciones para tener una alimentación saludable y algunos menús para la ocasión.
“Se recomienda en cada momento comer porciones pequeñas. No existe ningún problema en mezclar carbohidratos con proteínas; claro que se recomienda disminuir el agregado de grasas y azúcares. Una buena alimentación permitirá pasar unas mejores fiestas, sin dolores estomacales ni arrepentimientos”, aseguró Alejandra Alarcón.
Entre los principales consejos está no saltarse ninguna comida, pues los ayunos prolongados no sirven de nada, reemplazar los snack por bastoncitos de verduras tales como zanahoria, pepino, brócoli acompañados con yogur natural condimentados con ciboulette, mostaza, entre otros.
También se puede reemplazar los acompañamientos de arroz, papas, por ensaladas surtidas o verduras salteadas en el wok.
Además es recomendable comer algo antes de salir de casa. Con esto se evita que se llegue con mucha hambre a la cena navideña. También se puede comer un yogur, gelatina diet, o una fruta.
Otra recomendación es ingerir abundantes líquidos durante todo el día y sobre todo comer con moderación pan de pascua, pues sólo un trozo de 100 gramos aporta 420 calorías.
Y por último, lo ideal es que al otro día se tenga una alimentación depurativa a base de vegetales, frutas, carnes blancas y abundantes líquidos.