por Orbe | 06/01/2009 - 03:59
Un estudio a cago de investigadores de la Universidad de California reveló que las estrellas muertas albergan las pistas sobre la evolución de los planetas, en especial de la Tierra.
Esas estrellas, conocidas como "enanas blancas", están cubiertas por restos de asteroides que contienen los materiales a partir de los que se formaron los planetas. El observatorio espacial Spitzer de la Nasa ha detectado con su telescopio infrarrojo un total de ocho de esas "enanas blancas", circundadas por los restos de asteroides.
Según un comunicado del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la Nasa, hasta ahora los resultados sugieren que los materiales que forman la Tierra y otros cuerpos rocosos del sistema solar podrían ser muy comunes en el universo.
"Si se molieran los asteroides y los planetas rocosos, se conseguiría el mismo polvo que vemos en los sistemas de estrellas", indicó Michael Jura, quien presentó los resultados del estudio ante la Sociedad Astronómica de Estados Unidos. Además, señaló que "esto nos dice que las estrellas tienen asteroides como los nuestros y que, por lo tanto, podrían tener planetas rocosos".
Los asteroides y los planetas se forman a partir de polvo que gira en torno a estrellas jóvenes y cuando ese polvo se cohesiona forma en última instancia los planetas. Los asteroides son el material sobrante.
Por otra parte, cuando una estrella como el sol se acerca al fin de su vida, se convierte en un gigante candente que consume a los planetas cercanos y altera la órbita de los asteroides y planetas externos, informó el diario venezolano El Universal.
En sus estertores, esa estrella se encoge convirtiéndose en lo que los astrónomos llaman una "enana blanca". Spitzer observó restos de asteroides en torno a las enanas blancas con su espectrógrafo infrarrojo que le permitió establecer su constitución mineral.
En los ocho sistemas observados Spitzer determinó que el polvo contiene materiales de silicio similares a la olivina que se encuentran en muchos lugares de la Tierra. "Esta es una pista que indica que el material rocoso que rodea a estas estrellas evolucionó de forma similar al nuestro", agregó Jura.
Los datos proporcionados por Spitzer también sugieren que no hay carbono en esos escombros rocosos, como otros asteroides y planetas rocosas del sistema solar que muestran escasos signos de ese elemento, añadió JPL.
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