Para Andrea (29), decir "buenas noches" ya no tiene mucho significado. Desde el terremoto del 27 de febrero pasado tiene insomnio, pesadillas y no logra descansar: "Al momento de irme a acostar pienso que puede venir otra réplica".
Andrea es parte del 55% de las personas que, debido al estrés provocado por los sismos, tienen hoy algún trastorno que les impide dormir bien, como insomnio o pesadillas. Así lo cuantificó la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño (Sochimes) y el laboratorio Sanofi-Aventis, al realizar la primera encuesta sobre la calidad del sueño pre y post terremoto en las regiones Quinta y Metropolitana.
La consulta reveló cambios significativos: antes del terremoto, un 27% de los entrevistados, en su mayoría adultos mayores, admitió sufrir algún problema al intentar dormir. Sin embargo, el mayor incremento luego del episodio del pasado 27 de febrero se vio en el segmento entre 22 y 39 años y especialmente en mujeres, como Andrea, que vivieron por primera vez un episodio traumático producto de un terremoto como el que afectó al país.
Para el doctor Leonardo Serra, presidente de la Sochimes, el mayor aumento en este grupo más joven con respecto de las cifras anteriores al terremoto se debe a que en este tipo de personas no es frecuente ver enfermedades asociadas al sueño, y a la alta probabilidad de que nunca experimentaron un trauma tan grande. "Debido a su edad, no tenían la experiencia de otros temblores. Por lo que hoy eso se ve puede ver reflejado y se expresa en trastornos del sueño" explica Serra.
MES COMO MÁXIMO
El aumento del insomnio, pesadillas o desvelos ha significado que las consultas a sicólogos, siquiatras o neurólogos se haya incrementado entre un 20% a 25% (ver recuadro). Sin embargo, según la encuesta el 69% de las personas no ha tratado estos trastornos con especialistas y un 18% se está automedicando con ansiolíticos y relajantes musculares, lo que puede derivar en enfermedades aún más graves.
El doctor Serra explica que si las personas pasan más de un mes con problemas y no han sufrido importantes pérdidas emocionales o materiales, deben recurrir a un especialista. "Se puede generar insomnio crónico, depresión o cuadros de ansiedad", recalca, lo que finalmente puede ser más dañino que lo que inicialmente generó el mal descanso.
Medidas simples
Los especialistas recomiendan pequeñas acciones para retornar a la normalidad y mejorar la calidad del sueño. Se debe empezar por crear una zona segura para dormir y así dar tranquilidad a la persona. Por ejemplo, eliminando objetos que pueden caer mientras se duerme, tener elementos como linternas y prever situaciones de escape. Además, eliminar antes de dormir la nicotica, el alcohol, la cafeína, el chocolate y las bebidas energéticas.