La vida que queda después de la jubilación es mayor a la suma de los años vividos en la niñez y la adolescencia. Así de simple. Así de determinante. Y hoy los mayores de 60 lo tienen muy claro. Por eso el aliento les da para mucho más que subir una escalera. De hecho, les está alcanzando para salir a bailar, separarse, buscar nueva pareja, mejores ingresos y cumplir los sueños pendientes.
Son los nuevos "seniors", el segmento al que hasta hace cuatro décadas sólo les quedaba un promedio de cinco años de vida y que hoy tienen por delante al menos 25. Es decir, todo el tiempo para reiniciar una vida, especialmente entre los sectores de mayores ingresos.
"De los 60 a los 69 años es una edad en que son libres", resume Daniela Thumala, psicóloga del Observatorio de la Vejez de la Universidad de Chile. Ya casaron a los hijos, tienen menos obligaciones económicas y aún no enfrentan los achaques de la edad. "Sienten que ya no tienen que responderle al resto", dice la profesional, y un 70% de ellos se declara feliz, según una encuesta de la Universidad del Desarrollo.
Justamente la felicidad, o mejor dicho la búsqueda de ella, está cambiando dos cifras de manera vertiginosa en esta edad: el divorcio y el matrimonio. Desde que se dictó la ley de divorcio en 2005, en los siguientes dos años las separaciones de los mayores de 60 se cuadruplicaron. De 394 casos aumentaron a 1.231.
"Saben que tienen mucho tiempo por delante y es la única edad en la que la gente se plantea realmente con quién quiere estar, con quién vivir y qué es lo que quiere hacer", agrega Thumala. Pero así como están dispuestos a terminar una relación insatisfactoria, también vuelven a intentarlo: en la última década se han duplicado los matrimonios entre mayores de 60.
VIGENTES Y PRODUCTIVOS
Uno de los datos que hoy definen a los nuevos "seniors" tiene que ver con su capacidad de seguir trabajando o de buscar nuevas oportunidades. Tanto así que cuatro de cada 10 jubilados que reciben pensión optan por seguir trabajando. Una cifra que casi duplica lo que sucedía en 2001. Además, al parecer, también son emprendedores. El 9% de los que se jubilaron lo hicieron porque quería emprender su propio negocio, y casi la mitad de los que continúan trabajando lo hacen en forma independiente.
Pero las cifras optimistas no terminan allí: casi un tercio de la población adulta mayor del país recibe sueldos de más de un millón de pesos mensuales.
"Ellos siguen siendo productivos y son una oferta en el mercado que va más allá de los remedios o la tarjeta de las farmacias", explica la socióloga de Lado Humano, Elvira Chadwick, confirmando lo que el mercado supo hace ya algún tiempo y por lo que ha implementado una serie de estrategias para satisfacer a estos consumidores, conocedores y exigentes.
Este año dos bancos crearon cuentas especiales para ellos, que incluyen tarjeta de crédito internacional; al menos cuatro universidades están ofreciendo cursos diseñados para sus necesidades y las agencias de viajes saben que estructurar ofertas adecuadas a sus requerimientos sólo da dividendos.
Y las estrategias han dado resultados. En el Centro de Extensión de la UC hay 1.200 matriculados mayores de 60 años, y según un estudio de Chilescopio, hoy el 40% de los viajeros son seniors (el 2005 eran el 25%). En cuanto a los mayores que cuentan con educación universitaria, el 61% de ellos hizo turismo este año.
Pero lo anterior podría sonar a oferta un tanto convencional para muchos de ellos. Como por ejemplo para Winston Colvin (67), que instaló junto a su hijo un negocio de venta de motos. "Ahora es común que lleguen a la tienda personas mayores de 60", cuenta, y agrega que una característica de los clientes seniors es que compran modelos de lujo, de 400 centímetros cúbicos para arriba, y a un precio promedio que supera los tres millones de pesos. Una tendencia que se asimila a la de los países desarrollados, donde cada vez son más los compradores de Harley Davison que peinan canas.
LA TAL TERCERA EDAD
Hasta aquí todo parece ir muy bien. Tienen buena salud, se divorcian si están mal y si están bien se casan de nuevo, hacen deporte -el 15% de los clientes del Balthus son mayores de 60-, emprenden negocios, generan recursos y el mercado los quiere. Pero al abogado Alfonso Pérez (67) los números no le sirvieron. Hace seis años no pudo entender por qué no se sentía de "una tal" tercera edad.
"Mis amigos y yo teníamos pelo gris y anteojos, pero nos sentíamos bien, en buenas condiciones físicas, informados y con ganas de ser parte del mundo, pero no lo éramos", relata sobre el paso previo a lanzar GoldenSeniors, una agrupación para mayores de 60 años que organiza encuentros deportivos, comidas y talleres de capacitación digital. "El primer día hubo 150 inscritos y hoy ya vamos en siete mil", dice.
Pero los siete mil inscritos de Pérez no alcanzan a reflejar los intereses de un segmento que en el 2050 será preponderante en la sociedad. Según Chilescopio, los nuevos "seniors" salen a bailar (13%), juegan juegos de azar o van al casino (28%), viajan periódicamente (25%), juegan videojuegos (siendo más las mujeres que los hombres, con un 11%), tienen notebook (12%) y navegan por internet (9%). Y si de política se trata, ya tienen un rol relevante: en la última elección municipal un cuarto de los votantes pertenecía a este segmento y eran cuatro veces más que los votantes menores de 30 años.