Científicos y guardias del Parque Nacional Galápagos (PNG) visitaron en estos días la isla Española, sometida a un largo proceso de recomposición de su vegetación y fauna, luego de que fuera depredada por colonias de cabras, introducidas de forma subrepticia en el pasado.
Las cabras fueron erradicadas de la Española hace unos 30 años, en medio de un proceso de repoblación de las tortugas gigantes que la habitaban y que habían sido reproducidas en cautiverio, para luego devolverlas a su terruño.
Los efectos de los daños causados por las cabras también afectaron a las colonias de albatros, las más grandes de las aves oceánicas, así como a los cactus endémicos de la Española y a vegetación leñosa, precisa un informe de la PNG sobre la última evaluación en esa isla de las Galápagos.
Los resultados preliminares de la observación advierten que la población de tortugas gigantes ("geochelone hoodensis"), de la que originalmente existían 15 ejemplares y que la Dirección del PNG repatrió más de 2.000 (procreadas en cautiverio), hoy se están reproduciendo de manera natural", señala el informe.
"Ahora encontramos nidos, tortugas recién eclosionadas, adultos nacidos en estado natural, lo que nos indica que es una población en buen estado y tendremos que evaluar si aún es necesario seguir reproduciéndolas en cautiverio", afirmó Washington Tapia, responsable del proyecto y coordinador técnico del PNG.
Además, el informe precisa que en cuanto a las colonias de albatros, cuya población había disminuido en algunas zonas de Española por la pérdida de áreas para su anidación, la actual colonia es, "probablemente, más numerosa que las tradicionalmente censadas".
Asimismo, "los cactus (opuntia megasperma var. orientalis) de Española fueron una de las especies más afectadas por la presencia de cabras en la isla. Algunos estudios informaban que no existían juveniles de esta especie, por lo que se desarrolló un proyecto para probar la repoblación", añade el estudio.
Las observaciones efectuadas en los últimos días dan cuenta de "cactus juveniles en toda el área que históricamente estuvo distribuida esta especie, lo cual demuestra que se está recuperando", precisa el texto.
"Este monitoreo nos permite evidenciar que las tortugas han empezado a hacer su papel de ingenieras del ecosistema y podemos decir con total seguridad que Española está recuperando su integridad ecológica", remarcó Tapia.
El PNG ha usado dispositivos electrónicos para vigilar a las tortugas gigantes en Española, en el marco de un proyecto de recuperación y protección ambiental que ha tenido la colaboración del científico James Gibbs, de la Universidad Estatal de Nueva York, y el apoyo financiero de la organización Galápagos Conservancy.
Las Islas Galápagos están situadas a unos 1.000 kilómetros al oeste de las costas continentales ecuatorianas y fueron declaradas en 1978 como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.
El archipiélago debe su nombre a las grandes tortugas que la habitan y sus reservas terrestre y marina contienen una rica biodiversidad, considerada como un laboratorio natural, que permitió al científico británico Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.