La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) confirmó hoy el inicio de la reforestación de 330 hectáreas de manglares en el Pacífico panameño, donde existe un fuerte impacto generado por las poblaciones humanas.
José Berdiales, coordinador del proyecto Manglar, afirmó que la iniciativa, de tres años de duración, consiste en la reforestación, para la utilización del bosque de manglar en forma ordenada y sostenible, con la participación de las comunidades.
En la primera etapa fueron sembrados plantones de mangle rojo (Rhizophora mangle) en la Bahía de Chame, a unos 76 kilómetros al oeste de la capital panameña. La siembra fue realizada por los carboneros de las comunidades de Sajalice, Monte Oscuro y Espavé, y estudiantes de las escuelas al oeste de la provincia de Panamá.
Los bosques de mangle han sido utilizados tradicionalmente en zonas rurales como fuente de materia prima de madera, leña para la fabricación artesanal de carbón, taninos para teñir el cuero en los talleres de talabartería y hojas con fines medicinales.
Sin embargo, un informe de la no gubernamental Fundación MarViva indicó en 2008 que los manglares en la Bahía de Chame están "muy estresados" (expuestos), debido a la presión de las actividades humanas.
En octubre de este año, técnicos de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) analizaron el desafío ambiental en zonas ribereñas, e indicaron que la colocación de altos precios a los manglares contribuirá a salvar los recursos costeros y mejorar la reproducción de la vida marina.
Arturo Dominici, jefe de la unidad ambiental de la Arap, señaló que ha sido propuesta una cotización de 100.000 dólares, por cada hectárea de manglar, para reafirmar su valor.
Los manglares son una de las cinco unidades ecológicas más productivas del mundo. En Panamá, se estima que hay unas 170.000 hectáreas de manglares, la mayor parte en la vertiente del Pacífico, donde el movimiento de las mareas permite al mangle colonizar la desembocadura de los ríos.
Adicionalmente, se ha comprobado que los manglares son una barrera natural muy efectiva para mitigar el efecto de los tsunamis en zonas costeras pobladas en los países tropicales.