La Casa Blanca advirtió que intentará evitar a toda costa la quiebra de las mayores automotrices de Estados Unidos, tras el fracaso en el Congreso de un plan de rescate al sector, y no descarta usar parte del fondo de emergencia creado para salvar a los bancos.
Líderes demócratas y el principal sindicato automotor del país apelaron a que el Gobierno de George W. Bush que deja el poder en enero utilice esos fondos, mientras que los analistas creen que sin una ayuda urgente Chrysler y General Motors podrían caer en bancarrota.
La portavoz de la Casa Blanca Dana Perino dijo que se evalúa usar parte del fondo de US$700.000 millones creado recientemente para financiar a bancos y entidades hipotecarias en problemas, porque el Gobierno está determinado a evitar el colapso del sector.
Una quiebra de General Motors, Ford o Chrysler podría dejar a cientos de miles de personas sin empleo y hundiría aún más a la mayor economía global, que está en recesión desde hace más de un año.
"Dada la debilitada situación actual de la economía de Estados Unidos, consideraremos otras opciones, incluyendo si es necesario el programa TARP (de ayuda al sector financiero) para evitar un colapso de las automotrices", dijo Perino a bordo del avión presidencial que llevaba a Bush hacia Texas.
RECLAMOS
UAW, el mayor sindicato automotor del país, culpó a los senadores republicanos de haber saboteado el plan de rescate de US$14.000 millones para el sector, que ya había sido aprobado en la Cámara baja pero naufragó en la alta.
Los senadores republicanos querían una reducción de los sueldos de los trabajadores de las automotrices.
El gremio cree que ahora el secretario del Tesoro, Henry Paulson, debe actuar.
"El tiene el poder para evitar el inminente colapso de las empresas y las terribles consecuencias que seguirán para millones de retirados y trabajadores y para la economía de toda la nación", dijo el sindicato en un comunicado.
Los líderes demócratas del Congreso, Harry Reid y Nancy Pelosi, pidieron a Bush que reconsidere su posición y que use los fondos del programa de asistencia a bancos.
El mercado bursátil estadounidense abrió el viernes con fuertes caídas, pero luego comenzó a recortar pérdidas cuando Perino dijo que usar esas líneas de asistencia eran una opción a considerar.
Las encuestas muestran que la opinión de los estadounidenses está dividida sobre el rescate a las automotrices de Detroit, ampliamente criticadas por oponerse a normas más duras de consumo eficiente de combustible y por pobres diseños de modelos.
GM, Ford y Chrysler emplean a casi US$250.000 personas en forma directa, y unos US$100.000 empleos más en autopartistas estarían supeditados a la supervivencia de las automotrices. Las compañías dicen que 1 de cada 10 empleos en Estados Unidos está relacionado con el sector automotor.