Ford y Chrysler anunciaron ayer que paralizarán su producción en Norteamérica, lo que evidencia las dificultades que están teniendo los fabricantes de automóviles para vender sus productos en Estados Unidos.
Chrysler, el tercer fabricante de EEUU de automóviles, dijo que detendrá la producción en sus 30 plantas de Norteamérica (22 en EEUU, cinco en México y tres en Canadá) durante un mes, hasta el 19 de enero.
Tras el anuncio de Chrysler, Ford dijo que parará la producción en 10 de sus 12 plantas del continente por tres semanas en vez de las dos semanas tradicionales en las fiestas navideñas.
Por su parte, el mayor fabricante de automóviles de este país, General Motors (GM), ya había anticipado un recorte de producción de 250 mil ve-hículos en Norteamérica el primer trimestre del 2009, porque "la velocidad y gravedad del declive del mercado del automóvil en EEUU en las recientes semanas ha sido sin precedentes".
Chrysler y Ford adujeron las mismas razones para justificar la paralización productiva. Chrysler explicó que parará, del 19 de diciembre al 19 de enero. "Debido a la continua falta de crédito para los compradores de autos y el fuerte impacto que ha tenido en las ventas del sector en EEUU" se ha visto obligado a reducir su producción para mantener "el inventario de los concesionarios alineados con la demanda del mercado estadounidense".
En tal sentido, Chrysler dijo que los concesionarios de sus marcas Chrysler, Jeep y Dodge han informado que "hay muchos compradores que quieren vehículos, pero que no pueden cerrar los acuerdos por falta de financiamiento". Agrega que, según los concesionarios, las ventas han caído "de 20% a 25% por esta situación del crédito".
Por otra parte, la presidenta de la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles de EEUU (Nada, por sus siglas en inglés), Annette Skyora, pidió al gobierno que "actúe" de inmediato para que las automotrices logren apoyo financiero de emergencia. Advirtió que, en caso contrario, unas 50 mil personas perderán su empleo.
La administración del Presidente Bush, bajo presión demócrata, se comprometió a otorgar US$ 14.000 millones en créditos de emergencia a GM y Chrysler después de que los republicanos bloqueasen en el Senado un proyecto de ley que habría facilitado esos fondos a los fabricantes.
Sin embargo, el Gobierno federal sigue sopesando la forma y condiciones en que proporcionará está ayuda y no ha indicado cuándo podría entregar los fondos a los fabricantes.