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5 de junio de 2008

Fútbol

Las historias no contadas del cuarto título de Everton

La alcaldesa Reginato no quería ser mufa, aunque terminó siendo talismán; el presidente Antonio Bloise aumentó los premios sobre la hora; y el bombo de la barra fue el alma del festejo.


04/06/2008 - 14:39

Tras el pitazo final de Rubén Selman, el plantel de Everton comenzó un largo festejo que sólo se detuvo en horas de esta madrugada. Las imágenes de los jugadores celebrando en la cancha recorrieron todos los medios, aunque también existen historias no contadas y que le dan más sabor al histórico título.

¿MUFA O TALISMÁN?
La alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, siempre se manifestó dudosa en cuanto a asistir al estadio Sausalito. Según sus propias palabras, no quería que la apuntaran como mufa en caso de una derrota de los "ruleteros". Sin embargo, terminó siendo el talismán del campeón del Apertura.

Sucede que finalmente se decidió por presentarse en el recinto, pero como llegó sobre la hora fue una de las miles de personas que se quedó fuera, por lo cual debió trasladarse hasta la sede social de los empleados municipales para ver el primer tiempo por televisión.

Tras un par de llamadas, en el entretiempo llegó rápidamente al Sausalito, coincidiendo su llegada no sólo con el inicio del segundo tiempo, sino que con el instante en que Everton inclinó la balanza para terminar festejando su cuarto título, el primero desde 1976.

PREMIO SOBRE PREMIO
Tras el 0-2 del Monumental, pocos confiaban en lo que pudieran hacer los "ruleteros" en el partido de vuelta. Se enfrentaban ante Colo Colo, que llegaba con la primera opción de lograr el campeonato y con todas las apuestas a su favor, pero el presidente Antonio Bloise sabía que podían "hacer la gracia".

Por eso, el lunes, un día antes de la revancha de la final, llegó hasta la concentración para visitar a los jugadores a quienes les ofreció aumentar el premio que ya estaba pactado en caso que pudieran revertir la serie.

Pese a que la cifra que estaba estipulada inicialmente no se supo, se estima que llegaba a $ 60 millones a repatir, aunque con el nuevo ofrecimiento del máximo directivo de Everton, finalmente el plantel deberá dividirse $ 80 millones, sólo por superar la final.

BOMBO EN CAMARIN Y RESTAURANT
Después de la vuelta olímpica y el loco festejo en la cancha, el plantel se fue a festejar al camarín. En medio de los cánticos y bailes, el defensor argentino Javier Menghini partió rumbo al vestuario de los árbitros, donde la barra guarda el bombo.

Tras hacerlo sonar bastante en el camarín, el mismo zaguero sacó el instrumento para meterlo al bus que los trasladó al restaurante Santa Brasa, ubicado en Con Con alto, donde volvió a acompañar los festejos del nuevo monarca.

De más está decir que en la comida de la celebración no tuvo implicancias económicas para Everton. ¿Por qué?, porque el lugar es propiedad del presidente Antonio Bloise, quien no escatimó en gastos para celebrar hasta altas horas de la madrugada junto al plantel, familiares, directivos y los colados de siempre.

 

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