España está valiéndose de la historia para convencer a los inversores de que encontrará una salida de la crisis fiscal de Europa más rápido que Grecia.
Ahora que los inversores han empezado a cuestionar la capacidad de España para reducir el tercer déficit de presupuesto más grande de la región, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, recordó ayer que “lo hemos hecho en el pasado”. A principios de este siglo, España convirtió un déficit en un superávit seis años después de haber adoptado el euro. Cuando Grecia entró en el bloque en 2001, el país permitió inmediatamente que su déficit volviera a rebasar los límites de la UE.
“No creemos que sean AAA de ninguna manera, pero ciertamente no son el caso perdido que se ha visto en Grecia”, dijo Harvinder Sian, estratega de bonos para Royal Bank of Scotland Group Plc en Londres. “El hecho de que han demostrado su capacidad de reformarse en el pasado es positivo, y una de las razones por las que realmente no se puede llevar a los problemas de España demasiado lejos”.
España se ha visto envuelta en una venta masiva del mercado que comenzó en Grecia en noviembre y desde entonces se ha propagado a todo el sur de la eurozona. Los CDS (permutas de riesgo crediticio) de España subieron ayer a un récord y el diferencial entre el bono gubernamental del país a 10 años y el bono alemán tuvo su mayor incremento en casi un año. El año pasado Standard & Poor’s redujo su perspectiva sobre la calificación española de AA+ a negativa.
Los inversores están vendiendo activos españoles aunque el Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero publicó un plan de recorte de costes de 50.000 millones de euros (US$69.000 millones) para cubrir el déficit y regresarlo al límite de la UE del 3 por ciento del producto interno bruto.
“Vean la historia”, dijo Campa, ex profesor de Stern School of Business, a Bloomberg Television en una entrevista ayer. “Lo hemos hecho en el pasado, lo que demuestra nuestro compromiso, la calidad de nuestras finanzas públicas y el éxito de nuestra disciplina fiscal”, dijo ayer en Londres.
España, que en 1995 tenía un déficit del 6,5 por ciento del PIB, lo redujo antes de unirse a la eurozona en 1999 y lo mantuvo equilibrado antes de informar un superávit en 2005, que conservó hasta 2007. En contraste, el déficit de Grecia creció al 7,5 por ciento a los tres años de haber adoptado el euro.
La deuda de España, del 54 por ciento del PIB el año pasado, es una de las más bajas entre las economías de Europa Occidental, y se compara con un promedio para la eurozona de casi un 80 por ciento, según datos de la Comisión Europea. La deuda de Grecia es de casi el doble que la de España en proporción a su economía.