En América del Sur no estamos todavía en un cuadro de ese tipo, pues con excepción de la situación existente en la frontera entre Colombia y Venezuela, todas las otras tensiones regionales son de carácter político-diplomático.
En las últimas semanas, diversos medios de prensa y algunos gobiernos de la región han vuelto a hablar con insistencia de una "carrera armamentista" en América del Sur. Este tipo de afirmaciones hay que evaluarlas con cautela, porque suele suceder que países que en el pasado hicieron importantes adquisiciones de material militar, levanten posteriormente acusaciones de este tipo para neutralizar acciones equivalentes de países vecinos que están poniendo al día sus propios sistemas de armas.
Ahora bien, sí es efectivo que varios gobiernos de la región están realizando importantes procesos de adquisiciones y renovación de equipos, lo que ha llevado a un incremento significativo del gasto en defensa en los últimos años: entre 2003 y 2008 creció en un 91%, alcanzando la cifra de US$ 47.000 millones (International Institute for Strategic Studies -IISS- de Londres, Military Balance 2009). Este incremento se explica, en buena medida, por el crecimiento económico y el alza sustancial del precio de diversas materias primas exportadas durante la última década, por los ciclos de obsolescencia de equipos que requieren ser renovados, pero, sobre todo, porque comienza a quedar atrás el estigma y asociación de las Fuerzas Armadas con regímenes dictatoriales del pasado, con lo cual desaparecen también las restricciones políticas y societales para proveer a estas instituciones de los recursos necesarios para el cumplimiento de las tareas de la defensa nacional.
Técnicamente, es posible hablar de carrera armamentista cuando hay un incremento sustancial, colectivo y sostenido en el tiempo del gasto militar, en un escenario regional marcado por ambiciones y rivalidades geopolíticas que pueden escalar hacia situaciones de conflicto armado. En América del Sur no estamos todavía en un cuadro de ese tipo, pues con excepción de la situación existente en la frontera entre Colombia y Venezuela, todas las otras tensiones regionales son de carácter político-diplomático.
Así lo reconocen, además, importantes centros especializados, como el IISS, el Stockholm International Peace Research Institute (Sipri), o la revista The Economist, que en el último tiempo han señalado que el incremento del gasto militar regional no equivale necesariamente a una carrera armamentista, sino que responde a otros propósitos enmarcados en las políticas de defensa nacional de los diversos países.
Lo anterior no implica, sin embargo, que no deba haber un diálogo sobre temas de defensa a nivel regional. El Consejo de Defensa Suramericano (CDS) de la Unasur fue creado precisamente con este propósito, y un primer paso útil es implementar un mecanismo regional estandarizado para medir los gastos en defensa. También sería importante que el CDS dedique parte de sus esfuerzos futuros a formar civiles expertos en aspectos "técnicos" de la defensa, déficit que hasta ahora impide, muchas veces, una necesaria supervisión política de las propuestas que provienen de las instituciones armadas (cuanto y por qué gastar en un determinado sistema).
En definitiva, ningún país va a abdicar de realizar los gastos que estime necesarios, en función de cómo define sus intereses nacionales presentes y futuros. Pero también hay que cautelar y trabajar para consolidar a América del Sur como una zona de paz, ya que esa es una de nuestras "ventajas comparativas" frente a otras regiones del mundo. Conciliar ambos objetivos será la tarea de las diplomacias en el próximo tiempo.
Esta es la opinión de los usuarios, no de latercera.com
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes chilenas o injuriantes.
Como latercera.com nos reservamos el derecho de eliminar los comentarios que consideremos inapropiados.
Como lector tiene la opción de reportar si un comentario le parece que incurre en abuso.
Si un comentario recibe tres reportes de abuso, se elimina automáticamente.
Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.