Señor director:
Durante los últimos días se ha comentado mucho acerca de los resultados de la encuesta Casen, la que reveló un aumento del número de pobres e indigentes. Al respecto, se ha señalado al desempleo como uno de los factores que incidieron en esta alza. En este sentido, las mipymes o empresas de menor tamaño (EMT) son grandes generadoras de empleo. Según cifras oficiales, hace una década éstas generaban el 80% del empleo y el 20% de las ventas. Sin embargo, en el último tiempo hemos visto cómo la participación de este segmento empresarial ha ido disminuyendo.
Desde hace muchos años las EMT han estado discriminadas respecto de las grandes empresas debido a su tamaño, situación financiera y características propias de los nacientes emprendimientos. Esto las deja en desmedro de la competitividad necesaria para dar empleo y surgir.
Por otra parte, las políticas de gobierno orientadas al emprendimiento han estado basadas en el desarrollo tecnológico como innovación, pero el 65% de estos emprendimientos muere al quinto año. Esto nos debe hacer reflexionar en la necesidad de poner el foco en los trabajadores, desarrollando en ellos la creatividad y entregando los espacios para que sean un aporte en las innovaciones.
En consecuencia, se podrá contribuir a disminuir la pobreza generando más empleo, pero para ello se debe disminuir la burocracia para los emprendimientos, modificar la normativa que rige a estas empresas, haciéndola compatible con su realidad y, finalmente, creando una nueva cultura empresarial en donde el trabajador sea considerado como un eje central de innovación y progreso.
Roberto Fantuzzi H.
Director Innovare
Universidad Autónoma de Chile